EDITORIAL

Tratar de estar mejor “Las cicatrices son elocuentes” J.G. Vásquez

Ser columnista es difícil por todo lo que se relaciona con el oficio más que por el ejercicio mismo de escribir, que también es duro pero lleno de gozo al final; aunque a veces termine confundiendo a quienes no están curtidos en las formas de la simbología estética e incluso a otros que aunque son buenos lectores no logran entender los virajes repentinos que suelen ocurrir en quienes nos dejamos llevar por el teclado como lo haría un pianista de jazz avant garde con influencias electrónicas.

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Por Jarol Ferreira Acosta

Ser columnista es difícil por todo lo que se relaciona con el oficio más que por el ejercicio mismo de escribir, que también es duro pero lleno de gozo al final; aunque a veces termine confundiendo a quienes no están curtidos en las formas de la simbología estética e incluso a otros que aunque son buenos lectores no logran entender los virajes repentinos que suelen ocurrir en quienes nos dejamos llevar por el teclado como lo haría un pianista de jazz avant garde con influencias electrónicas.

Sin darme cuenta poco a poco los días transcurrían cada vez más desequilibrantes, inicialmente producto de dramas reales pero ese radio de malestar había ido creciendo hasta poblar todos mis días, como un cáncer que llega hasta la médula y de ahí se esparce hasta afectar todo el sistema.

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