Mientras en Valledupar los usuarios de la empresa Emdupar deben padecer las suspensiones del servicio por las crecientes súbitas del río Guatapurí, comunes en esta época invernal, el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio anuncia medidas severas para enfrentar la temporada de sequía que traerá el Fenómeno del Niño que se estima para el mes de agosto, según lo ha documentado el Ideam.
El tema de ahorro de agua no es nuevo y es el único argumento válido para controlar a los despilfarradores del líquido vital. Solo en Valledupar, con sequía o sin ella, el desperdicio de agua es alarmante, no en vano en el 2010 la Comisión de Regulación de Agua (CRA) calificó a la ciudad como la más derrochadora del país, al dar a conocer indicadores sobre el gasto mensual por habitante que en ese momento era de 24,6 metros cúbicos (24.600 litros), cuando el promedio en clima cálido es de 17,5 metros cúbicos (17.500 litros).
El tatequieto consiste en aplicar la Resolución 493 de 2010 que reglamenta el desincentivo para los usuarios que tengan consumos excesivos y que se hará efectiva en las zonas donde el Ideam determine que existen riesgos de sequía y deterioro de los afluentes por bajas precipitaciones. De pronto no sea el caso de Valledupar, pero la última experiencia con el Guatapurí y todos los datos conocidos y difundidos ampliamente en nuestras páginas apuntan a un panorama nada alentador.
