En el 2009, Colombia aparecía en América Latina como uno de los países con menores índices de lecturabilidad, por debajo de Argentina, México, Brasil y Chile, y según la Cámara Colombiana del Libro solo 13 millones de colombianos leían un libro por año, en el rango de edad entre 15 y 25 años, es decir, estudiantes a los que le tocaba leer por obligación mas no por gusto. Luego tres años después -en el 2012- el Ministerio de Cultura ratificó su preocupación, pues no aumentaban los índices, así acaso se alcanzó a 1.6 libros por colombiano (más del 60 % de la población no leía).
El panorama en el 2013 no mejoró sustancialmente, solo dos libros del pequeño porcentaje de población lectora, a pesar de las metas planteadas desde el Gobierno Nacional que esperan que para este 2014, cuando finalice el mandato del presidente Juan Manuel Santos, el promedio de lecturabilidad sea de 3,2 libros por habitante.
La estrategia para alcanzar esta meta –no tan fácil- es con la puesta en funcionamiento de 100 bibliotecas en todo el país, de las cuales cerca de 70 ya están inauguradas.
