Contrario a lo que ocurre en otras ciudades del país donde los dueños de vehículos de tracción animal no querían la sustitución de estos por otros medios de transporte, en Valledupar los carromuleros sí quieren pero la Administración Municipal no les ha cumplido con el proceso que establece la ley.
Es tal el compromiso de los trabajadores informales que por años han devengado su sustento diario de esta actividad, que hasta protestas han hecho en la puerta de la Alcaldía para pedir que les cumplan. La última fue esta semana con la participación de más de 200 carromuleros que quisieron llamar la atención de las autoridades locales.
