EDITORIAL

Reflexiones sobre la rendición de cuentas del Alcalde Fernández

Poco a poco, ha entrado Colombia en el ejercicio de rendición de cuentas por parte de los funcionarios públicos, tanto del orden nacional, como departamental o municipal, según el caso. Esta práctica, que proviene de la administración pública en Estados Unidos y Europa, representa un avance importante para evaluar la evolución de una gestión, hacer […]

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Poco a poco, ha entrado Colombia en el ejercicio de rendición de cuentas por parte de los funcionarios públicos, tanto del orden nacional, como departamental o municipal, según el caso. Esta práctica, que proviene de la administración pública en Estados Unidos y Europa, representa un avance importante para evaluar la evolución de una gestión, hacer control social sobre la misma y el uso de los recursos públicos.
El miércoles, el alcalde de Valledupar, Luis Fabián Fernández, realizó el ejercicio de rendición de cuentas correspondientes al ejercicio de su gestión en el año 2010. Es positivo que Valledupar y el Cesar, también, estén entrando en esta cultura que busca que los funcionarios públicos, como debe ser, presenten informes y rindan cuentas de manera periódica sobre su gestión ante distintos la comunidad.
En primer lugar, es necesario hacer unos comentarios de forma, antes de entrar a las reflexiones de fondo, que son, en últimas, las que más interesan. El auditorio escogido para la realización del acto de rendición de cuentas resultó pequeño e impidió que muchas personas escucharan todo el informe del Alcalde.
En segundo término, el Alcalde fue, quizás, demasiado detallista en algunos aspectos como la inversión en distintas áreas, sin hacer un comparativo total e interanual sobre los montos de las mismas. Hubiera sido mejor para efectos de comunicación del informe, concentrarse en los principales problemas que afrontan los habitantes de Valledupar y señalar los avances, los cuellos de botella y los retos que se afrontan en cada uno de ellos.
Hoy debemos volver a insistir en que estas preocupaciones son: la inseguridad, la movilidad, el desempleo y la pobreza, principalmente.
En materia de seguridad, que fue el lema de campaña del Alcalde, “Resultados con Seguridad”, hoy la percepción de la ciudadanía es de una gran inseguridad, en las calles y en las casas, en los barrios de todos los estratos económicos de la ciudad. La cifra de homicidios creció entre 2009 y 2010, aproximadamente en un veinte por ciento; el raponazo y la acción de los delincuentes, mediante el atraco a mano armada son pan de cada día, y así lo ha reconocido el propio Alcalde, en otros escenarios.
Por supuesto, este no es un problema exclusivo de nuestra ciudad, por el contrario es común a todos por la operación de las famosas bandas criminales, como también por la delincuencia común. En esta área faltó ser más preciso en términos de avances y retos, que son muchos, incluyendo el apoyo del Gobierno Nacional, que no se ha sido muy efectivo.
En tercer lugar, está el tema de la movilidad de los vallenatos. La gran mayoría tienen hoy que transportarse en moto, ante la falta de un transporte masivo público colectivo. La espera del Sistema Estratégico de Transporte será larga y –mientras tantos- el problema de movilidad sigue y el mototaxismo, definitivamente, no es la solución.
Hay que reconocer los avances que ha tenido la ciudad en materia de pavimentación de algunos sectores residenciales, que habían quedado inconcluso desde anteriores administraciones. Igualmente, los avances en cobertura en educación, aunque seguimos con serios problemas de calidad como lo ratifican las llamadas pruebas saber.
En materia de salud, también hay que destacar los avances en los temas de salud pública preventiva, vacunación y otro tipo de programas. Pero, en la parte de acceso y calidad en la prestación de los servicios, la ciudad padece los mismos problemas del sistema en otras ciudades y zonas del país, teniendo en cuenta que el Sistema es nacional.
En la parte de las finanzas públicas, es de señalar que en el primer año de su administración se logró mejorar los recaudos, recuperar cartera y lograr el visto bueno de las autoridades nacionales del ramo, lo que facilitó los avales al Municipio para la financiación del SETP. No obstante, las denuncias sobre problemas de corrupción en la Secretaría de Hacienda, han desmotivado a los contribuyentes y se perdió parte del impulso que se traía.
Otro frente en el cual ha faltado una gestión más firme del Alcalde, es el relacionado con las Concesiones que, según varios conceptos técnicos, son onerosas para las finanzas de Valledupar. En campaña el Alcalde se había comprometido a su revisión y la gestión en tal sentido no se ha visto.
Hay que reconocer la preocupación del Alcalde por llegar con obras a los corregimientos y lo que se ha logrado que es significativo, a pesar de ser inversiones modestas.
En materia de vivienda social también es evidente la preocupación del Alcalde, pero la gestión efectiva no ha sido de impacto frente al gran déficit que tiene Valledupar. En este sentido, también hay que señalar que se han presentado problemas por decisiones de las altas cortes que han retrasado la puesta en marcha de los planes de vivienda de interés social que la ciudad requiere.
A la hora de hacer un balance con mayor profundidad y con una visión integral, hay que tener en cuenta el corto tiempo con que cuenta esta administración y la situación de interinidad que la precedió.
Sería bueno conocer, cuanto antes, un informe completo sobre la Contraloría Municipal, sobre la gestión del Alcalde Luis Fabián Fernández, como también un pronunciamiento de la Personería, en lo de su órbita, y adelantar en el Concejo Municipal un debate serio, analítico y reposado sobre la situación de la ciudad y los principales retos que tiene su Alcalde para lo que resta de su administración.
Finalmente, la rendición de cuentas le debe servir para aproximarse más a los problemas de la ciudad a los candidatos al Concejo y a regir los destinos de la ciudad de los Santos Reyes. La rendición de cuentas nada más ha sido un abrebocas ante los múltiples problemas que aquejan a nuestra ciudad, que – a pesar de todo- sigue siendo considerada un buen vividero, pero podemos hacerlo cada día mejor.

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