EDITORIAL

Que no cunda el optimismo…

Llegó diciembre, se inicia la cuenta regresiva del año y con esta el tema de los balances de 2011 y las proyecciones para 2012. Y en materia económica, buena parte de los analistas y el mismo gobierno coinciden en que el que termina es un año aceptable, y las cifras así lo confirman: hay un […]

canal de WhatsApp

Llegó diciembre, se inicia la cuenta regresiva del año y con esta el tema de los balances de 2011 y las proyecciones para 2012.
Y en materia económica, buena parte de los analistas y el mismo gobierno coinciden en que el que termina es un año aceptable, y las cifras así lo confirman: hay un buen comportamiento del crecimiento del PIB, que podría estar entre el 4 y el 5 por ciento. Y en octubre el desempleo bajó al 9 por ciento, según el Dane. La inflación está bajo control, según los parámetros de la Junta del Banco de la República y – en general- hay una serie de indicadores y cifras que hablan bien de la evolución de la economía colombiana.
Entre esos indicadores, que muestran una economía en consolidación están los siguientes: el país alcanzará la cifra de una producción diaria de un millón de barriles de petróleo, las exportaciones podrían llegar a US $50 mil millones y la inversión extranjera directa alcanzaría los US$13 mil millones. Hay fundamentadas razones para el optimismo…
Y a pesar de la ola invernal, que tendrá sus costos en materia de precios (inflación) y en  sobrecostos en la distribución de insumos, materias primas y mercancías, hay que reconocer que  la gran mayoría de los indicadores son positivos y alentadores, en un análisis de coyuntura, a pesar de las difíciles circunstancias del contexto internacional.
En ese buen ambiente, arrancan esta semana las reuniones de la Comisión de Concertación Salarial y Laboral, donde trabajadores, empresarios y gobierno discutirán el reajuste del salario mínimo legal mensual para 2012, que será el debut del nuevo Ministro del Trabajo, Rafael Pardo Rueda. Hay las condiciones para un reajuste del mínimo para 2012, que busque un justo medio: recupere la capacidad de compra de los trabajadores y no afecta a las empresas y a la generación de empleo, que debe ser la prioridad de todos. (A este teme nos referiremos en otra nota editorial).
El optimismo caracteriza las proyecciones para 2012: se espera un crecimiento que oscilaría entre el 4 y el 5 por ciento, que es una buena tasa en medio de la crisis internacional. Igualmente, hay la expectativa que la inflación siga bajo control y el gobierno tiene un alto margen de maniobra por los lados del gasto público, para poner en marcha las locomotoras; Colombia goza de buen reporte ante las entidades financieras internacionales (tenemos grado de inversión), y además debemos seguir preparándonos para el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos.
Sin embargo, a pesar de todas esas razones para el optimismo, la experiencia indica que no se debe exagerar y que, por el contrario, hay que ser moderados en las expectativas  y el mejor consejo para las empresas y las familias son: la cautela y la prudencia, tanto en los gastos como en las inversiones. En cualquier momento, y con seguridad más temprano que tarde, se sentirán los coletazos de la crisis de Europa, y también la de los Estados Unidos, por la vía de menos exportaciones, dificultad en el acceso al crédito y menos turismo, entre otros factores.
Y en el caso del gobierno nacional, todavía tiene mucho por hacer por delante. Las tareas del gobierno Santos Calderón están pendientes, principalmente en materia de infraestructura, de poner a andar las famosas locomotoras, de atención a los afectados por el invierno y de adelantar la llamada agenda interna, que debe soportar el TLC. Adicionalmente, será el año de la articulación de la administración Santos, con los nuevos gobiernos territoriales sobre los cuales, como es lógico, también hay muchas expectativas en todo el país. Esperamos que esta sea una relación cercana y efectiva, para bien de los vallenatos y cesarenses. Pero, por todo lo anterior, no es bueno que cunda tanto el optimismo para 2012, este – por el contrario- debe ser moderado… por el bien de todos.

TE PUEDE INTERESAR