Se inician pronto las vacaciones escolares de fin de año y comienzan a llegar a Valledupar, y a otras poblaciones del Cesar, los bachilleres y universitarios que estudian en otras ciudades del país; y con ellos la euforia por el rencuentro con familiares, amigos y paisanos, que termina en parranda, fiestas improvisadas y rumbas, en general. Estamos en vacaciones…
Lamentablemente, y sin querer ser aguafiestas, en muchos casos esos ratos de alegría con motivo de las vacaciones y el relajo terminan en tragedia y – de un momento a otro- la felicidad se convierte en tristeza por el descuido o exceso de los muchachos, y también – hay que reconocerlo- por la permisividad de las autoridades y de los padres.
Por eso consideramos conveniente que, desde ya, las autoridades civiles y de policía, adopten los controles del caso para combatir la comercialización de licor adulterado o de contrabando. En medio de los tragos, muchas veces por falta de plata o por descuido jóvenes y adultos terminan comprando y consumiendo licor de pésima calidad, con graves riesgos para su salud física y mental.
En buena hora, distintas entidades del gobierno nacional y local han insistido nuevamente en la necesidad de combatir y controlar el transporte, comercialización y uso de la pólvora, en general, pero principalmente el comercio al por menor a jóvenes y niños.
También es necesario que la Policía y las autoridades civiles hagan cumplir otro tipo de normas, como las que prohíben la presencia de menores de edad en sitios donde expenden y se consumen licores y cigarrillos, y la venta de estos productos a estos grupos.
En caso que algunas de estas disposiciones se incumplan, es conveniente que la Policía Nacional y las autoridades correspondientes sancionen, como lo establecen las normas, a los comerciantes que no acaten las mismas, como también amonesten a los padres de familia que no cumplan con su deber de alejar a sus hijos del licor y el cigarrillo, para no hablar de otras sustancias que hoy hacen gran daño a nuestra juventud.
En varios sectores de la ciudad, es evidente que en horas de la noche algunos estancos y bares invaden el espacio público, generan ruido en niveles excesivos e incumplen las normas que regulan esta actividad, sólo con el pretexto que estamos en vacaciones y por lo tanto todo está permitido…
Estas advertencias y controles, con sus respectivas sanciones, unidos a los que se deben realizar para evitar que la circulación de conductores que hayan consumidor licor, con el decidido apoyo de la ciudadanía, en particular de los padres de familia y otros adultos, son las que nos podrán permitir vivir unas vacaciones tranquilas, y que las mismas sean, efectivamente, motivo de alegría por el rencuentro y no sinónimo de tristeza para las familias en Valledupar y el Cesar.
Por unas vacaciones tranquilas…
Se inician pronto las vacaciones escolares de fin de año y comienzan a llegar a Valledupar, y a otras poblaciones del Cesar, los bachilleres y universitarios que estudian en otras ciudades del país; y con ellos la euforia por el rencuentro con familiares, amigos y paisanos, que termina en parranda, fiestas improvisadas y rumbas, en […]
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