EDITORIAL

Periodismo y uso del idioma

Una de las críticas más comunes a los medios de comunicación, a los periodistas, locutores, locutoras, y presentadores de radio y televisión es el mal uso del idioma; los errores de ortografía y – en general- la falta de cuidado a la hora de escribir o presentar las noticias y todo el material informativo y […]

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Una de las críticas más comunes a los medios de comunicación, a los periodistas, locutores, locutoras, y presentadores de radio y televisión es el mal uso del idioma; los errores de ortografía y – en general- la falta de cuidado a la hora de escribir o presentar las noticias y todo el material informativo y de opinión de cada medio en particular.
Es una crítica que también hay que hacerla a muchas otras profesiones u oficios, ya que el auge de las nuevas tecnologías, la existencia de más canales de comunicación e información, en medio de un mundo que camina más aprisa y todo se hace de afán; y también a las fallas en el sistema educativo, en todos sus niveles, se ha creado una especie de aversión a la ortografía, al buen escribir y al buen hablar.
Varias veces, en estas mismas páginas, hemos promovido y apoyado programas como el de prensa escuela, la mayor lectura entre niños y jóvenes, etc, que tienen, entre otros fines, el estímulo de una buena escritura, el respeto por las normas ortográficas y – en general- por un mejor uso del lenguaje y en particular, en nuestro caso, del español, que ofrece tantas posibilidades y matices, gracias a su belleza intrínseca, como bien lo han demostrado tantos escritores, periodistas y poetas.
El diario EL PILÓN, desde su fundación, hace ya más de diez y ocho años, ha tratado de hacer un periodismo cuidadoso con el uso del lenguaje, por ser ese un deber del periodista y de los medios de comunicación, todos; pero también por un respeto elemental al mismo idioma y a nuestros lectores y anunciantes, que tienen todo el derecho a esperar un periódico correcta y elegantemente escrito; como debe ser.
Lamentablemente, debemos reconocerlo, algunas veces eso no es así y – por el contrario- por trabajar y escribir de afán, por descuido o por desidia, el periódico en su  edición impresa sale con errores de ortografía, de digitación y de diagramación, que no debieran presentarse jamás y por los cuales presentamos excusas a nuestros lectores y anunciantes.
Enrique Santos Montejo, más conocido como Calibán, uno de los fundadores del diario EL TIEMPO, y abuelo del actual presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, autor de una de las columnas más leída en la historia del periodismo colombiano, “La Danza de las horas”, reconocía que exigirle perfecta corrección al periodista era imposible; pero advertía que el periodista estaba en la obligación de redactar y revisar sus escritos, con el fin de asegurarse que los mismos estuvieran bien logrados y pulidos; como el lo hacía en sus columnas, comentarios y editoriales en el centenario diario EL TIEMPO.
Conscientes de lo anterior, este diario adoptará más procedimientos y controles internos  encaminados a reducir y a evitar estos errores de ortografía, edición y diagramación, con el fin de buscar entregarle a nuestros lectores un periódico bien escrito, tanto en sus páginas informativas, como también en las de opinión y en sus avisos y contenidos publicitarios.
Se establecerán controles más estrictos en los procesos de redacción, edición y revisión de los textos y las páginas ya diagramadas. Estos, más allá de un deber elemental con nuestros lectores y anunciantes, para muchos de los cuales el periódico es  referente de la ortografía y el buen escribir, hace parte de nuestra política editorial y una filosofía de respeto a nuestro idioma, el castellano, o el español, sin duda el principal legado de nuestra madre patria, España.

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