Una buena intención tiene el Decreto que acaba de expedir la Alcaldía de Valledupar para controlar la venta y consumo de alcohol con el propósito de disminuir los índices de accidentalidad y riñas en la ciudad, al determinar horarios específicos para estancos, tiendas, discotecas y bares.
Las cifras de riñas en la ciudad, más de 300 cada fin de semana y el alto índice de accidentes que ocurren después de las 10:00 de la noche, alarmaron a las autoridades que decidieron ponerle horas específicas a la venta de licor.
Aunque la medida en principio es buena, la solución debe ir más allá de las horas de cierres. La población necesita divertirse, es un derecho que no se puede coartar.
