La historia reciente de Colombia, y cuando decimos reciente pensamos en los últimos treinta o cuarenta años, estará marcada por el fenómeno del narcotráfico. Este flagelo mundial terminó por agravar nuestra violencia endémica, atizó la subversión, luego el paramilitarismo y generó una delincuencia y una corrupción social de la cual, aún hoy, no nos reponemos…
El fenómeno persiste; no se puede negar que sigue saliendo droga del país y en cantidades considerables, por lo menos aproximada a sus promedios históricos. Pero hoy los narcos son de un bajo perfil, como se dice popularmente, más discretos y menos violentos con el resto de la sociedad.
Sus rencillas internas siguen siendo igual de agresivas, pero ahora tienen menos despliegue en los medios de comunicación regional y nacional. Bien distinto al drama de México, país que afronta un proceso similar al que vivió Colombia a finales del siglo pasado.
