El Cesar requiere una importante representación en los altos cargos del Estado nacional. Es evidente que eso nos beneficia, y por eso toda oportunidad que se presente para ese propósito, debe rodearse de un clima de favorecimiento y apoyo. Más cuando se trata de una persona que, independientemente de su origen, tiene reconocimiento en el ámbito nacional por su trayectoria y honestidad. Ese es el caso de Edgardo Maya Villazón, quien se perfila como serio aspirante a la Contraloría General de la República.
En lo local suelen aflorar diferencias de todo tipo, en el ánimo de perturbar el ascenso de los paisanos. No es solo la natural envidia, las diferencias familiares o políticas. Sino que hay un entendimiento equivocado de que si se sube, no se baja, y se reducen las posibilidades para otros. O peor, pensado que el poderoso funcionario usará su poder para perseguir a sus opositores. Esto puede ser característica de pequeñas comunidades, con cortos sueños y poco afán de progreso. Pero por fortuna ese modo de pensar cada día más se viene reduciendo frente al mejoramiento del nivel de vida y educación de grandes sectores ciudadanos, su mejor comprensión del Estado y la buena política y de lo pragmático que se debe ser, sin renunciar a sanos principios.
