No hay que buscar el ahogado río arriba. En el caso del Colegio Loperena, monumento nacional que se está cayendo a pedazos, ha pasado mucha agua debajo del puente y aún sigue sin un diagnóstico que determine qué le hace falta, qué requiere mantenimiento y qué plan preventivo se debe implementar para que este símbolo de la educación cesarense permanezca a través del tiempo.
Buena tarea ha hecho el rector del Loperena, que ha llamado la atención de todos los estamentos de la institución y de la Administración Municipal.
Las intenciones de la Alcaldía de Valledupar han sido buenas, a pesar de que dejaron vencer los términos para utilizar los recursos aprobados por el Gobierno Nacional para realizar dichos estudios, para lo cual tienen sus razones, y sin duda alguna el papel del Concejo Municipal ha sido destacado por su preocupación frente al tema, que incluso los llevó ayer a pedirle cuentas al Secretario de Obras del Municipio por la no contratación de los estudios.
