Los 13 mil estudiantes de las diferentes jornadas académicas de la Universidad Popular del Cesar en la sede de Valledupar, se enfrentan cada día a un verdadero viacrucis en sus propias instalaciones en materia de movilidad y seguridad.
Se trata de la situación que se vive en la entrada principal del claustro universitario, sede Sabanas, por donde ingresa el mayor número de estudiantes, docentes y funcionarios, en cuyo lugar acceden busetas, buses, taxis, motocicletas y mototaxistas a dejar sus pasajeros, creando un verdadero caos, sin que ninguna autoridad policial o institucional controle este problema. La entrada arquitectónica de la UPC, bien diseñada por cierto, amplia y completa, se llena de motos, incluso de taxis que se suben hasta el andén, corriendo los estudiantes el riesgo de ser atropellados en plena vía peatonal.
Las horas pico, mañana, medio día y noche, son los tiempos más convulsionados en este lugar. En este caso ni la Secretaría de Tránsito, la Policía Nacional de Tránsito ni los directivos de la Universidad han pensado en solucionar este problema de movilidad que afecta tanto a la comunidad académica como a los vecinos de la institución.
