EDITORIAL

Medidas preventivas (I)

El fin de semana pasado entró a regir una medida del gobierno municipal, la prohibición de la circulación de motos entre las once de la noche y las cuatro de la mañana, que consideramos puede contribuir a reducir la accidentalidad y también a mejorar la seguridad durante esas horas en Valledupar.

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El fin de semana pasado entró a regir una medida del gobierno municipal, la prohibición de la circulación de motos entre las once de la noche y las cuatro de la mañana, que consideramos puede contribuir a reducir la accidentalidad y también a mejorar la seguridad durante esas horas en Valledupar.
Durante el primer fin de semana con lunes festivo, que se aplicó la norma, se registraron unos doscientos comparendos a motociclistas que no acataron la prohibición, por desobediencia o quizás no la conocían. Transcurrido este fin de semana, también con lunes festivo, sería bueno que las autoridades civiles y de Policía realizaran un monitoreo completo de la norma, para observar su acatamiento y sus efectos en distintos sectores de la ciudad.
Hay que reiterar que, lamentablemente las motos entraron a nuestra vida urbana sin ningún tipo de adiestramiento. Los motociclistas, en su gran mayoría, son verdaderos suicidas; transitan en contravía, se le atraviesan a los carros, se chocan entre ellos, atropellan a los peatones y ciclistas y han convertido las calles de ciudades como Valledupar en un verdadero caos.
La medida de la prohibición de la circulación de las motos durante las noches debe ser más divulgada y socializada, como se dice ahora. Y sus controles deben ser integrales e incluir las grúas suficientes para retener los vehículos. Lo importante fue la reducción de la accidentalidad.
Adicional a lo anterior, consideramos necesario que las autoridades municipales de tránsito acuerden con los importadores y vendedores de motos, la realización de cursos de inducción a los nuevos compradores de estos vehículos y de re-entrenamiento a los que ya las tienen, sobre los riesgos que implica el uso del mismo y la responsabilidad que tienen sobre sus propias vidas, pero también sobre la de familiares, amigos y particulares. Por lo visto, para conducir una moto sólo se requiere haber aprendido a manejar bicicleta y tener cédula de ciudadanía, pero por lo que se ve en las calles pareciera no existir ningún tipo de capacitación a los motociclistas.
Hemos conocido videos y fotografías del tráfico en otros países, donde las motos son un vehículo de transporte individual masivo, y estos, los motociclistas, tienen otro comportamiento distinto al que se ve en Colombia y en particular en la Costa Atlántica. Acá, en Valledupar, los motociclistas parecieran no querer regresar a sus casas…
Lo más grave es la persistencia de la conducta de conducir motos cuando se ha tomado trago, o en verdadero estado de embriaguez. Y ante esta situación, es acertada la medida de la administración municipal que, reiteramos, requiere una mayor observación, monitoreo y socialización.

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Medidas preventivas (II)

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