EDITORIAL

Más vale tarde que nunca

Aunque tarde, en nuestra opinión, el gobierno nacional decidió presentar ante algunas regiones del país, su propuesta para el Plan Nacional de Desarrollo, “Prosperidad para todos”, que se encuentra hoy a consideración del Congreso de la República. Y hoy Valledupar, geográficamente, pero es el Cesar, la Guajira y el Magdalena,  políticamente, será el escenario de […]

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Aunque tarde, en nuestra opinión, el gobierno nacional decidió presentar ante algunas regiones del país, su propuesta para el Plan Nacional de Desarrollo, “Prosperidad para todos”, que se encuentra hoy a consideración del Congreso de la República.
Y hoy Valledupar, geográficamente, pero es el Cesar, la Guajira y el Magdalena,  políticamente, será el escenario de un foro sobre dicho documento, que se debe constituir en la brújula de la política económica del gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, para los próximos cuatro años (2011-2014).
Decimos más vale tarde que nunca, ya que en los anteriores gobiernos, con excepción un poco del mandato del Presidente Álvaro Uribe Vélez, los planes de desarrollo han sido concebidos y estructurados desde el nivel central, en las oficinas del Departamento Nacional de Planeación, el Ministerio de Hacienda y la Presidencia de la República, con muy poco participación real de las regiones.
Ahora, por lo menos, el gobierno ha decidido socializar la propuesta central del Plan en las regiones, con el fin de escuchar a los gobiernos locales, los gremios económicos, los empresarios, trabajadores y – en fin- a la sociedad civil, en general.
Y de eso se trata, precisamente, que más allá de presentar las líneas generales del Plan, sus objetivos , sus aspectos y fundamentos macroeconómicos y sectoriales, los funcionarios del gobierno nacional, los ministros, viceministros y el Director del Departamento Nacional de Planeación, Hernando José Gómez, en particular, como también los otros presidentes y gerentes de los entes que asisten, escuchen y tomen atenta nota de las necesidades, sugerencias y requerimientos de la dirigencia política, gremial y cívica de los departamentos del Cesar, la Guajira y el Magdalena, de donde vienen muchos invitados. Estos son departamentos que presentan una pobreza, una marginalidad, un desempleo y muchos indicadores sociales que son peores a los de los promedios de la Nación.
En el caso específico del Cesar, necesitamos el apoyo del Gobierno Nacional en materia de recursos para mejorar nuestras vías; créditos y estímulos al sector agropecuario, como también a la incipiente microindustria; y que el ejecutivo nos ayude a que la gran minería del carbón se encadene con los otros sectores de la economía regional. No podemos aceptar que buena parte de los insumos y bienes finales que se requieren para la explotación del mineral se compre en otras ciudades, principalmente en Bucaramanga, Barranquilla y Bogotá, incluyendo alimentos, teniendo nosotros los recursos para la provisión de los mismos.
Igualmente, sería bueno conocer, aunque no sea tema central del evento, la posición del ejecutivo sobre el Acto Legislativo que cambia la propiedad y el uso de las regalías del carbón, que tendrá un serio impacto en las finanzas y el desarrollo económico y social de este olvidado departamento.
Es la hora de recordar, también, los compromisos que hizo, aquí mismo en Valledupar, el entonces candidato Juan Manuel Santos Calderón, con la iniciativa de la Región Caribe, cuando el famoso Voto Caribe, de la cual depende un cambio radical en la concepción y la planeación del desarrollo del país.
Lo mismo debemos decir del Fondo de Compensación Regional que tanto requiere Colombia para reducir la brecha entre sus regiones más desarrolladas, principalmente el legendario “triángulo de oro”, y las más atrasadas, entre estas la Costa Atlántica.
Esperamos que nuestros gremios sepan canalizar las principales inquietudes de nuestra región, que son del resorte del Gobierno Nacional, en los temas antes mencionados y en otros; como también que los Congresistas logren comprometer al gobierno nacional en un estudio, evaluación y trámite serio de las mismas.
Más vale tarde que nunca, dice el refrán, y ojalá esta vez, en el gobierno de la Unidad Nacional, el Plan de Desarrollo tenga en cuenta, en serio, a las regiones: sus recursos, sus potencialidades, su gente y sus necesidades. Sólo así tendría un sentido verdadero y sincero el título del Plan: “Prosperidad para todos”.

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