La cercanía de la zona urbana de Valledupar con sus corregimientos y área rural, potencializan la economía de estos últimos. Así se pudo observar durante las vacaciones de fin de año y de comienzos del 2014, con la movilización turística hacia estas zonas de manera masiva. Es una buena noticia para los habitantes de los diferentes corregimientos que reciben a los visitantes en busca de esparcimiento y recreación, especialmente los poblados que están situados en el norte de la ciudad que cuentan con ricos y agradecidos afluentes, como el Guatapurí, Badillo, Candela, entre otros.
La naturaleza ha sido agradecida con estas poblaciones, sus habitantes saben que cuentan con valores agregados y son conscientes de mejorar sus infraestructuras para atender de mejor manera a los visitantes.
Hasta ahí todo bien. Sin embargo, es oportuno visibilizar que estas zonas con potencial turístico en las que los gobiernos de turno de Valledupar han invertido para mejorar las capacidades instaladas, deben ser atendidas desde todos sus ángulos. Uno de estos son las vías de acceso a los corregimientos, que no deben quedar en el olvido administrativo.
