En un ambiente de escepticismo se iniciaron ayer las sesiones del Congreso de la República, correspondientes a la legislatura ordinaria 2012-2013, que marcan, en la práctica, el tercer año de la administración de Juan Manuel Santos Calderón.
Afronta el legislativo una crisis de imagen y legitimidad ante los colombianos, quizás como nunca antes en la historia reciente del país, luego del fenómeno de la parapolítica, a raíz de la fracasada reforma a la justicia que había sido iniciativa del gobierno que luego propició su hundimiento, ante las nefastas consecuencias de la tristemente célebre conciliación.
De tal manea, que es grande la tarea que tiene el Congreso, en su conjunto, para buscar cambiar esa imagen, no como resultado de campañas de comunicación y relaciones públicas, sino como producto de un trabajo serio, responsable y transparente, acorde con su gran compromiso en la realización de las reformas institucionales que Colombia requiere y que desea sacar el actual gobierno. Ese reto es enorme…
Se trata de recuperar su proyección ante el país y también ante la historia. Hace dos años este fue llamado el Congreso del Bicentenario, haciendo alusión a los 200 años del inicio del proceso de independencia de España y nuestra vida Republicana. Hoy, los actuales congresistas están en deuda con el país y tienen el sagrado deber de cumplir la Constitución y las leyes, realizando su misión con transparencia, trabajo, estudio y mucho compromiso con la problemática nacional. Otra intento de iniciativas viciadas para buscar privilegios y legalizar la impunidad y ahí está el ánimo de revocatoria en buena parte de la opinión…
A su vez, le corresponde al gobierno nacional, comenzando por el propio Presidente Santos y su equipo de ministros y colaboradores más cercanos, coadyuvar al Congreso en esta labor de recuperar la confianza de los colombianos, y establecer canales de comunicación serios y transparentes con el ejecutivo, y a los dos les toca cosechar para ganar – de nuevo- la confianza de la ciudadanía.
Es la hora de adelantar debates serios sobre la situación del país y los cambios normativos que se requieren en el ámbito político, económico y social. Más allá del fondo de las normas, se impone un nuevo estilo de comunicación política, de cara a la ciudadanía, sin tramoyas y trapisondas, con debates serios y abiertos y – a pesar de la Unidad Nacional- adelantar un adecuado control político al ejecutivo, como lo ordena la Constitución.
En cuanto a las reformas que se requieren, es amplia la agenda planteada por el Presidente Santos en su intervención para abrir las sesiones ordinarias. Están las de orden económico, comenzando por el Presupuesto de 2013, que debe ser un instrumento para afrontar la desaceleración que vive la economía nacional y hacerle frente a la crisis internacional.
Igualmente, la ley de desarrollo agrario que debe ser el complemento de la Ley de tierras; el nuevo código minero, que busca ordenar este sector y combatir la minería ilegal; la de reforma a las CAR, las que establecen las áreas metropolitanas, entre otras.
Quedan pendientes, la reforma tributaria y la pensional que serán presentadas más adelante en la actual legislatura.
En el área social, están la reforma a la salud, cuya crisis no da más espera, la de la educación superior, aplazada por la presión de los universitarios; y otras que deben ayudar a la construcción de una sociedad menos excluyente, productiva y progresista.
Insistimos en que ojalá esta sea la legislatura que permita una relación menos desigual entre la Nación y las regiones. Es asfixiante el centralismo en lo administrativo y financiero, a pesar de la elección popular de alcaldes y gobernadores. Los departamentos mineros esperamos tener acceso adecuado a los recursos de las regalías, por lo menos en las mismas cuantías de los dos años anteriores para sostener importantes programas sociales que vienen en marcha.
En este orden de ideas, insistimos en la necesidad de crear un frente común de trabajo entre los congresistas del Cesar y los de la Guajira, para sacar adelante importantes iniciativas de utilidad común a los departamentos, como la sede de la Universidad Nacional en el Cesar, la vía Valledupar –San Juan, las de apoyo al sector agropecuario, entre otras. La conformación de este frente es fundamental para trabajar por el futuro de los dos departamentos y ayudarles a los gobernadores y alcaldes en sus gestiones ante el gobierno nacional.
Los grandes retos del Congreso en la actual coyuntura nacional
En un ambiente de escepticismo se iniciaron ayer las sesiones del Congreso de la República, correspondientes a la legislatura ordinaria 2012-2013, que marcan, en la práctica, el tercer año de la administración de Juan Manuel Santos Calderón.
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