Por fin fue liberado el periodista francés, Romeo Langlois, luego de 33 días de permanecer secuestrados en poder de las autodenominadas FARC. Se trata de un hecho positivo, la liberación, claro que sí, que demuestra que esa organización escuchó los llamados que distintos sectores de Colombia y Francia hicieron por su libertad. Es un hecho de sensatez, sin duda.
Pero, se trata de una situación que nunca debió presentarse, la de secuestrar a un reportero extranjero que está cubriendo el conflicto interno que sufre Colombia y cuyo único acto – un poco imprudente- fue estar vestido con uniformes del Ejército Nacional de Colombia, durante el operativo.
El secuestro le generó mucha propaganda política a una organización que, insistimos, está en crisis y hace rato que perdió su sintonía con los sectores populares y también cualquier tipo de credibilidad y apoyo internacional. Esperamos que este hecho y las cartas enviadas al gobierno de Francia y al colombiano sean para plantear escenarios de paz y de volver a la política sin las armas.
