EDITORIAL

Las protestas de los indignados en Europa

Vive en la actualidad el continente europeo una serie de protestas en distintas ciudades, protagonizadas por grupos de jóvenes y otros sectores de la población que se manifiestan en contra de la ineficiencia del Estado, ante el aumento del desempleo y de la pérdida de las esperanzas de movilidad social para muchos en esa zona […]

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Vive en la actualidad el continente europeo una serie de protestas en distintas ciudades, protagonizadas por grupos de jóvenes y otros sectores de la población que se manifiestan en contra de la ineficiencia del Estado, ante el aumento del desempleo y de la pérdida de las esperanzas de movilidad social para muchos en esa zona del mundo.
En efecto, son grupos de personas desesperadas ante la falta de empleo, y sin la esperanza de conseguirlo, en una situación que pone en jaque el concepto del Estado del bienestar. Algunos países del viejo continente, como es el caso de España, afrontan desempleos del 20 por ciento o más, tienen problema de déficit fiscal y de alto endeudamiento de la gran mayoría de los países, con excepción de la prudente y racional Alemania, principal soporte hoy de la economía de esa región.
Las protestas en distintas ciudades de Europa, incluyendo a la tradicional y elegante Londres, han puesto a pensar a la dirigencia política y empresarial de Inglaterra y de otros países del continente, tratando de interpretar que hay detrás de las protestas, identificando sus protagonistas y sus causas, con el fin de adoptar las políticas del caso.
Son los  llamados indignados, que están dando unas claras señales de que muchas cosas no marchan bien en el modelo capitalista y que la promesa de un empleo, y de un ingreso mínimo, ya no son fáciles de lograr para muchos sectores de la población. Muchas lecciones saldrán de acá, tanto para los gobiernos, como para las empresas y ciudadanos… todos tendrán que aportar algo.
En el fondo, se trata de una prueba de fuego para el Estado del bienestar, la globalización ha pasado su cuenta de cobro y a la final, tarde o temprano, en mayor o menor medida, la gran mayoría de los países de Europa tendrán que adelantar drásticos y dolorosos programas de ajuste económico y social, y recortar derechos y beneficios que por décadas ha disfrutado la clase media y otros sectores populares.

Las protestas de los indignados en Colombia
Paradójicamente, esta crisis financiera y económica que afrontan Estados Unidos y Europa, y que está detrás de las protestas mencionadas, esta vez nos toman mejor preparados a la gran mayoría de los países de América Latina, incluyendo a Colombia.
Aunque siempre hemos vivido con buena parte de nuestra población en la pobreza, hay muchas esperanzas de mejorar en el futuro, a diferencia de lo que viven los Europeos, algunos de los cuales han perdido la esperanza…
En nuestro país, curiosamente, la indignación es por otros motivos: hoy miles de personas marcharán en las principales ciudades del país para protestar contra la corrupción.
Para protestar contra las personas que han estafado y robado a la salud, contra los contratistas que engañan al Estado, contra la corrupción en las compras oficiales, contra las chuzadas ilegales de los organismos oficiales, contra el robo de los recursos públicos, que deberían ser sagrados…
Así como los europeos han salido a marchar contra las limitaciones e ineficiencias de su sistema económico, también nosotros debemos salir a marchar hoy contra la corrupción que nos roba un mayor bienestar, que le resta a la salud y la educación de los más pobres, que nos condena a tener malas carreteras y obras públicas de mala calidad. Salgamos hoy a las calles, con camiseta negra y con máscaras, con el antifaz, a decirle a los corrupto NO MÁS, a decirles que estamos cansados, indignados, de los límites a los que ha llegado la corrupción que es la que bloquea nuestro imperfecto sistema económico.
Apoyemos la marcha de los disfraces.

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