Los problemas ambientales de los afluentes del Cesar no solo se limitan a la pesca con dinamita, como ocurre en el Guatapuri. También se cuentan, quizás en mayor medida, los que tienen que ver con la contaminación de sus aguas, la tala indiscriminada de árboles en las riberas de los ríos, y el desvió ilegal que hacen algunos agricultores del preciado líquido para favorecer sus cultivos.
En el diagnóstico ambiental del Cesar resalta con mayor énfasis la perdida de cobertura forestal, que en todo el territorio alcanza el 65%, mientras que los daños al ecosistema se incrementan cada vez más.
Es oportuna la mesa interinstitucional de trabajo que acaban de conformar en Valledupar, como una iniciativa de la Secretaria de Ambiente del Cesar, que apenas comienza a despegar. Lograr sentar a representantes de la Policía Nacional, el Ejército, la Fiscalía General de la Nación, Corpocesar, Alcaldía de Valledupar, Procuraduría y organizaciones sociales para atacar un tema como es el de la pesca con dinamita en el río Guatapurí, es un avance importante, que debe fortalecerse con la inclusión de otros temas que igualmente son transversales entre estas instituciones.
