EDITORIAL

La política de Fedegán

En un texto del investigador Bernal Castillo, se dice que la Nueva Granada,  “no conoció la economía de plantación… por lo que no se creó esa necesidad de incrementar la oferta de mano de obra y aún en el siglo XIX las `haciendas ganaderas de la costa Atlántica, eran extensas en tierra, pero ocupaban escasos […]

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En un texto del investigador Bernal Castillo, se dice que la Nueva Granada,  “no conoció la economía de plantación… por lo que no se creó esa necesidad de incrementar la oferta de mano de obra y aún en el siglo XIX las `haciendas ganaderas de la costa Atlántica, eran extensas en tierra, pero ocupaban escasos brazos y generalmente combinaban la agricultura, especialmente de caña, con la ganadería´”.

Dos siglos después, poco ha cambiado. Cierto es que la caña, que se sembraba mucho en Bolívar, ha sido reemplazada por la palma. Pero la ganadería, extensiva, como se concebía en el siglo XIX, sigue en buena parte primando, y los brazos que ocupa siguen siendo escasos, aunque, enhorabuena, no esclavos. Parece ser, pues, que, parafraseando a Lampedusa,  “todo ha cambiado para que todo siga igual”.

Luego, sin duda, hay mucho por hacer, mucho por debatir aún, para que el sector sea un verdadero generador de riqueza y bienestar para todos.  

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