EDITORIAL

La Paz, una bomba de tiempo…

En varias oportunidades nos hemos referido el complejo y controvertido problema del contrabando de combustibles, procedente de Venezuela, que tiene muchos ángulos y que -día a día- se crece, bajo la vista gorda de las autoridades nacionales, departamentales y municipales. Esta vez, la alerta la damos por el riesgo que se cierne sobre La Paz, […]

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En varias oportunidades nos hemos referido el complejo y controvertido problema del contrabando de combustibles, procedente de Venezuela, que tiene muchos ángulos y que -día a día- se crece, bajo la vista gorda de las autoridades nacionales, departamentales y municipales.
Esta vez, la alerta la damos por el riesgo que se cierne sobre La Paz, pero también sobre muchos sectores de Valledupar, en donde la venta ilegal e insegura de combustibles es asunto de todos los días y a toda hora, atentando contra la vida de muchas personas, algunas inocentes y que desconocen que están durmiendo al lado de verdaderas bombas de tiempo.
Y es que, literalmente, esa es la situación: en La Paz, son centenares de familias las que duermen encima de pimpinas  de gasolina, ya que está la tienen en sus patios, en la sala, el comedor y hasta en las habitaciones de sus casas.
El incendio ocurrido en una de las casas que venden combustible ilegal, que no dejó víctimas, afortunadamente, pudo originar una tragedia de marca mayor, que se extendiera a más casas e inclusive a manzanas enteras.
Para nadie en la región es un secreto que la venta de gasolina venezolana es el rebusque y el sustento de miles de familias en La Paz, Valledupar y otras poblaciones de la zona.
Muchos adultos y jóvenes, algunos hasta menores de edad, ven más atractivo vender gasolina en el patio de sus casas que salir a buscar un trabajo para ganarse un salario mínimo, si es que encuentran empleo. El negocio mueve miles de millones de pesos y es el fundamento económico, también, del mototaxismo, que con la gasolina nacional no sería rentable.
No obstante, una actividad económica informal e ilegal se nos está convirtiendo en una causa potencial de incendios masivos e incontrolables, insistimos ante la pasividad de las autoridades.
Al riesgo de movilizarse por las carreteras del norte del Cesar y de toda la Guajira, donde no se sabe cuando viene un carro volando y estalla, lleno de gasolina, lo que también representa un riesgo altísimo, hay que agregarle el tema de las casas, reiteramos, hoy llenas de combustibles y que – en  cualquier momento-, ante un simple corto circuito, pueden volar varias y morir decenas o cientos de personas.
Por estos días, precisamente, un grupo de distribuidores legales de combustible, viajó a Bogotá, con el fin de exponer ante el gobierno nacional, el problema que afronta Valledupar con el contrabando de combustible. Muchos de ellos han visto reducir sus ventas y sus ingresos, ante el crecimiento del contrabando, y con mucha razón piden la intervención de las autoridades nacionales.
Y en efecto, no se puede desconocer que, además del sustento de miles de familias, la gasolina venezolana representa una gran ayuda para la economía familiar de los usuarios de vehículos particulares y públicos; situación que se ve estimulada, aún más, por la política del gobierno nacional de reajustar periódicamente el valor de la gasolina procesada en el país.
Pero quienes generan empleo formal, pagan impuestos y tienen negocios con todos los requisitos son los distribuidores legales. Consideramos que el gobierno nacional debe atender sus reclamos y sugerencias, y desde estas páginas en varias oportunidades hemos abogado por cupos especiales y legales de gasolina, para el departamento del Cesar, con el de que esta se pueda expender en condiciones de la mínima seguridad requerida para una actividad tan peligrosa.
Entre tanto, consideramos que las autoridades municipales de La Paz, y también Valledupar, deben contar con máquinas de bomberos disponibles, para tratar, de alguna manera, de hacerle frente a un eventual incendio de grandes magnitudes ante el tamaño del fenómeno en mención. Nos preguntamos, ¿Cuenta el municipio de La Paz con un cuerpo de bomberos?, ¿el cuerpo de bomberos de Valledupar está equipado para una contingencia ante el tema de la venta ilegal de combustibles?. Estos son temas que no sólo incumben a los gobiernos locales, sino también al gobierno nacional que- reiteramos- se ha hecho el de la vista gorda ante un problema que crece cada día y que hace de toda La Paz y muchos barrios de Valledupar, unas verdaderas bombas de tiempo.

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