Mientras cientos de niños y niñas se preparan en las escuelas de música vallenata que existen en Valledupar para preservar nuestro folclor y mantenerlo vigente entre las nuevas generaciones, otro grupo significativo de jóvenes siguen la ruta de la música desde otros ámbitos. Se trata de las orquestas sinfónicas que hoy son una realidad de la mano de la Fundación Batuta, que hace dos años presentó oficialmente a la Orquesta Juvenil Sinfónica de Valledupar.
Este es un esfuerzo valioso que ha permitido que los niños de todas las condiciones sociales de la ciudad se relacionen y aprendan un nuevo género de la música. Un esfuerzo que también promueven los colegios Bilingüe y Gimnasio del Norte con sus estudiantes, dando muestras de una madurez musical importante. Son todos, sin duda, procesos destacados que merecen el reconocimiento y el impulso para seguir por esa senda.
