EDITORIAL

La niñez: un tema adulto

Como es costumbre hace 20 años, en la última semana del mes de abril se celebra el Día del Niño. Una fecha en la que se recuerdan los derechos de los infantes: a la vida, al desarrollo, a una identidad, a la participación y a ser protegido. EL PILÓN le extiende hoy un abrazo cálido […]

canal de WhatsApp

Como es costumbre hace 20 años, en la última semana del mes de abril se celebra el Día del Niño. Una fecha en la que se recuerdan los derechos de los infantes: a la vida, al desarrollo, a una identidad, a la participación y a ser protegido. EL PILÓN le extiende hoy un abrazo cálido a todos los niños y niñas del Cesar y La Guajira e invita a los padres de familia o a sus cuidadores a que den lo mejor que tienen, tal como lo concluyó en 1924 la Liga de las Naciones, precursora de las Naciones Unidas, que estableció que “la humanidad les debe a los niños lo mejor que tiene para ofrecer”.

El interés de los líderes del mundo para proteger la niñez no es nuevo. Es un propósito que surgió luego de una guerra mundial en la que muchos niños perdieron la vida y que conllevó a adoptar medidas para proteger a todos los niños en el mundo. Este interés fue creciendo y perfeccionándose con leyes y acuerdos mundiales: en 1948 aprobaron una segunda Declaración de los Derechos del Niño; en 1959, autorizaron una tercera Declaración de estos Derechos, más detallada que las anteriores, y en 1979, Año Internacional del Niño, el Gobierno de Polonia propuso agregar a la Convención de 1959 diez puntos sobre la ejecución de la declaración, y finalmente en 1989, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño por unanimidad y el dos de septiembre de 1990, el tratado entró en vigor con fuerza legal para todos los Estados que lo ratificaron.

Colombia, a través de su Congreso, ratificó la Convención por medio de la Ley 12 de 1991 y la Asamblea Nacional Constituyente incluyó los principios de protección integral de la niñez en su doble dimensión: garantía de los derechos de los niños y protección en condiciones especialmente difíciles. Pero es solo hasta el 2006, cuando se crea la Ley de infancia y Adolescencia (Ley 1098), que tiene como propósito “garantizar a los niños, a las niñas y a los adolescentes su pleno y armonioso desarrollo para que crezcan en el seno de la familia y la comunidad, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión”, y buscará que prevalezca el reconocimiento a la igualdad y la dignidad humana, sin discriminación alguna”.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR