Se realiza por estos días en Cartagena el primer Congreso Anual de la Gran Minería, evento que tiene una trascendencia para la economía nacional y –en particular- para el futuro del desarrollo de departamentos como el Cesar y la Guajira, escenarios de algunos de los más importantes desarrollos mineros del país.
En los últimos años se ha confirmado que Colombia es una Nación con una gran riqueza minera; además de minerales como el oro, la plata y el níquel, y de la explotación de piedras preciosas, últimamente ha crecido de manera importante la producción de petróleo y carbón, situación esta que condicionará el manejo y el futuro de la economía nacional y el de las regiones productoras, en particular.
Este evento sin duda será un escenario privilegiado para reflexionar sobre la situación actual y el futuro del sector, clave para el país por su importancia económica, social y ambiental. El peso creciente del sector minero en el PIB implica replantear las políticas económicas y la visión del desarrollo del país.
Sea el momento para reconocer que el desarrollo de la minería le ha aportado al país crecimiento, desarrollo y progreso, por la generación de empleo, riqueza, divisas e ingresos fiscales. Pero, lamentablemente ese proceso no ha estado exento de errores y fallas, principalmente las relacionadas con los temas sociales y ambientales.
