Uno de los activos históricos más importantes que tiene el país es su gran estabilidad política, una democracia legítima y que opera, a pesar de un conflicto interno que lleva ya más de cincuenta años.
Y así lo reconocen la comunidad internacional, los países vecinos y los empresarios y potenciales inversionistas que ven a Colombia como un país seguro para las personas y para sus inversiones. Esa percepción, hay que reconocerlo, mejoró mucho durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, por su política de seguridad democrática y también por las garantías que les dio a los inversionistas privados nacionales y extranjeros.
De allí que resulte verdaderamente lamentable, como lo hemos afirmado y reiterado varias veces desde estas páginas, los enfrentamientos verbales entre el ex presidente Álvaro Uribe Vélez y el actual Presidente, Juan Manuel Santos Calderón.
