La anterior frase, viralizada por un trino de la futbolista profesional Vanessa Córdoba, hija del guardameta Óscar Córdoba, no podía estar más cercana a la realidad actual del balompié colombiano.
No fueron los hombres de la selección absoluta ni los muchachos de las selecciones menores quienes dieron al país su primera final en un campeonato del mundo. Fueron ellas, un grupo de 21 niñas (sí, niñas porque aún no sobrepasan la mayoría de edad) quienes enseñaron a Colombia a ganar.
Sí, a ganar, porque aunque perdieron la final un gol por cero ante España, estas jugadoras demostraron que podían competir de tú a tú con las mejores del planeta y llegar a instancias reservadas, hasta ahora, para selecciones como Brasil, Argentina y Uruguay.





