Una de las características de Valledupar que más sorprende a los visitantes es su tamaño. Son muchas las personas que llegan a la capital del Cesar y se encuentran con una urbe de mayor proporción a la que habían imaginado.
No se trata de algo anecdótico; por el contrario, es un fenómeno que tiene que ver con el gran crecimiento urbanístico que registró el país en los últimos años, y – en particular- ciudades como la nuestra, en las últimas cuatro décadas, desde que se creó el Departamento del Cesar, durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, en 1967.
Pasamos de ser un pueblo mediano y tradicional, tranquilo y bucólico, donde no pasaba nada, en pocos años, a una ciudad en pleno crecimiento y ebullición, como lo es Valledupar hoy en día. Y además la ciudad sigue recibiendo gente de toda la Costa Atlántica y el país, algunas de las cuales no vienen con costumbres citadinas sino, por el contrario, es un asunto respetable, tienen costumbres pueblerinas y campesinas.
