La vanidad y la gestión pública han hecho un matrimonio poco conveniente, son tan incompatibles como el agua y el aceite. Del gobernador del Cesar, Luis Alberto Monsalvo se espera más presencia en algunos eventos donde se demanda, y no son pocos los altos representantes de gobiernos extranjeros y nacionales que al visitar al departamento se han quedado esperándolo “como las novias de Barrancas”.
¿Por qué el mandatario de los cesarenses no asiste a la mayoría de eventos a los que se les invita y siempre envía a un representante? Pero sí se le ve activo en las redes sociales cuando la encuesta de un medio cada mes lo pone entre los mejores gobernadores del país.
