EDITORIAL

El zarpazo a las regalías (1)

El futuro económico de los departamentos y municipios productores de petróleo y carbón  cambiará del cielo a la tierra, como se dice popularmente, con el nuevo sistema para el manejo de las regalías por la explotación de estos recursos, aprobada esta semana por el Congreso de la República y que está pendiente de una conciliación […]

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El futuro económico de los departamentos y municipios productores de petróleo y carbón  cambiará del cielo a la tierra, como se dice popularmente, con el nuevo sistema para el manejo de las regalías por la explotación de estos recursos, aprobada esta semana por el Congreso de la República y que está pendiente de una conciliación entre las dos cámaras.
Con lo anterior, el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos se ha salido con la suya y ha logrado modificar, de manera sustancial, los escenarios de las finanzas públicas de la Nación y de las regiones productoras de estos minerales, supuestamente en beneficio de la primera y en pos de lograr una mayor equidad en materia de gasto público inter-regional, a partir de las nuevas disposiciones.
Con esta reforma constitucional, las regalías, que eran recursos fiscales propiedad de las regiones, pasan ahora a manos de la Nación. Y la distribución de las mismas, a partir de ahora, será bien distinta. Reiteramos, supuestamente se trata de lograr una mayor equidad en el acceso a estos recursos, como lo ha dibujado el Ministro de Hacienda y Crédito Público, Juan Carlos Echeverri Garzón, cuando habla de “esparcir la mermelada en toda la rodaja de pan”.
Pero, en términos concretos y – sin eufemismos- la modificación significa un verdadero despojo de esos recursos económicos, a los cuales tenían acceso el Departamento del Cesar y varios de sus municipios productores de carbón, que ahora tendrán mayores dificultades para adelantar algunos programas sociales que permitieran mitigar el impacto social y ambiental de la explotación de este mineral.
Como bien lo ha definido el gobernador del Cesar, Cristian Moreno Panezo, con los nuevos escenarios fiscales que se avecinan para departamentos como el nuestro, y principalmente para algunos municipios productores, lo que está en juego no es sólo su viabilidad financiera sino también institucional.
Pero lo grave no es sólo el despojo de los recursos, ya que no podemos calificarlos de otra manera, sino que también se deja en la Constitución Política del país unos porcentajes de distribución fijos de asignación para la regiones, desconociendo que los niveles de producción, los precios y temas como la tasa de cambio (precio del dólar), pueden cambiar de un momento a otro y afectar – todavía más- las finanzas de las regiones.
Y la que está próxima a aprobarse, la reforma constitucional, es sólo la primera parte de los cambios al sistema de regalías. Ahora vendrá la segunda, la reglamentación por medio de una ley, en la cual – esperamos- nuestros congresistas deberán defender que la reducción de los ingresos netos a recibir sea gradual y los menos dramática posible.
Con los cambios conocidos hasta ahora, los departamentos carboníferos pierden más en ingresos fiscales que los petroleros y los ganadores de la jornada fueron los congresistas de los departamentos no productores que tratarán de imponer sus mayorías, nuevamente, a la hora de reglamentar la distribución de estos recursos. El gobernador del Atlántico lo ha dicho de manera clara: al Atlántico le fue bien, nos preocupan el Cesar y la Guajira.
Se impuso en Bogotá, por lo visto, la hipótesis que los dirigentes del Cesar y la Guajira, y particularmente los de los municipios productores, no fueron capaces de manejar adecuadamente los recursos de las regalías, y que estas se fueron por las cañerías de la corrupción y la ineficiencia, y poco o nada se invirtió bien, según lo dispuesto por la ley, en beneficio de las comunidades productoras que son las que vienen sufriendo las consecuencias ambientales y sociales de esta explotación minera a cielo abierto, sin mucha fiscalización por parte del Estado y por parte de unas empresas que han demostrado tener poca sensibilidad y responsabilidad social frente a las comunidades ubicadas en los zonas mineras.
Sobre este importante y trascendental tema que, insistimos, cambia el panorama económico y social de departamentos como el nuestro, y principalmente de los municipios productores, el diario EL PILÓN publicará una serie informes sobre la reforma y también análisis y los comentarios sobre las graves implicaciones de la misma.

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