Posiblemente, esta misma semana sepamos quien sea el sucesor de Benedicto VI, el Colegio cardenalicio tiene una oportunidad propia del siglo XXI; son 95 hombres, con todas sus flaquezas y virtudes, los que tienen en sus manos esta decisión.
La iglesia católica tiene que decidir si asumir, en toda su extensión, el pensamiento cristiano, o ponerse del lado de unas ovejas descarriadas, que también se encuentran en esa iglesia. No podemos tapar el sol con las manos. Por ser una entidad terrenal, no podemos esperar divinidades pero si un código de principios que garanticen a la feligresía que su fe está justificada.Son muchos los comentarios y hechos que giran en torno a esta institución tan respetable y milenaria, donde hoy por hoy, la fe corre peligro.
