El giro que ha dado la política en Colombia con la elección de Gustavo Petro como presidente de este país ya comienza a generar hechos que hace menos de 15 días eran impensables.
Ver la fotografía, en la que aparecen juntos, sonreídos y con gestos de cortesía, del electo presidente Gustavo Petro con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, tiene y debe tener todas las connotaciones políticas, gubernamentales, económicas y de toda índole para un país que estaba sumido en la más radical polarización jamás vista en la historia colombiana.
Más allá de los acuerdos internos o privados entre estos dos personajes de tanta trayectoria y rivalidad política, el solo hecho de la reunión es el envío de un mensaje contundente a los colombianos y al mundo en general de la paz política que en estos momentos está viviendo Colombia y es otra ratificación más de la solidez de nuestra democracia, es una señal clara para los empresarios e inversionistas de aquí y de allá frente al nivel de tranquilidad y garantía que necesitan para seguir apostándole a procesos productivos en nuestro país.





