“Bajando desde lo alto de la Sierra / majestuosamente viene deslizándose hasta aquí. Cruzando montes, valles y praderas y regando arroceras / nos baña el Guatapurí. Él nace en la Sierra Nevada / Y todas sus aguas arhuacas se las dona al Río Cesar. Y jugando contra sus orillas chocan / Y sus aguas que van locas se ríen de Valledupar…”.
La descripción que hace el compositor Nicolás ‘Colacho’ Maestre Martínez, en su canción ‘El rey del Valle’ es una oportuna narrativa para recordar la importancia del río Guatapurí que atraviesa una de sus peores épocas de sequía, devastación y abandono. Es un problema que nos incumbe a todos los habitantes del municipio de Valledupar, porque así como nos beneficia también nos afecta en sus momentos aciagos.
Las alarmas están prendidas. Los diferentes estamentos de la sociedad vallenata miran hacía el río, lanzan S.O.S para no dejarlo sumir en la decadencia y mientras llega el invierno realizan diferentes campañas para ayudarlo a pasar el mal momento. ¿Pero es en realidad lo que necesita el río Guatapurí?
