En estos días en que se agita la política es bueno recordar que un elemento vital de dicha ciencia y actividad es la conversación, el diálogo, la negociación. Son los instrumentos más afines a la condición racional del ser humano en su entendimiento con los demás, en la construcción de reglas y en la superación de diferencias.
Es lo que nos entusiasma a insistir, a proponer, que se adelante con energía y proactividad la política de la convivencia, el respeto y el permanente diálogo para superar las diferencias que se presentarán entre, y con, los pueblos indígenas.





