EDITORIAL

Debates, tolerancia y democracia

Hasta el momento, las campañas por la Gobernación del Cesar, la Alcaldía de Valledupar, y de los otros municipios del Departamento, al igual que las de concejos y asamblea, han transcurrido en relativa paz y tranquilidad. A pesar de las advertencias de amenazas, realizadas por organismos independientes y de veeduría al proceso, principalmente organizaciones no […]

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Hasta el momento, las campañas por la Gobernación del Cesar, la Alcaldía de Valledupar, y de los otros municipios del Departamento, al igual que las de concejos y asamblea, han transcurrido en relativa paz y tranquilidad.
A pesar de las advertencias de amenazas, realizadas por organismos independientes y de veeduría al proceso, principalmente organizaciones no gubernamentales y del Estado, y de la existencia misma de las llamadas bandas criminales y otras organizaciones ilegales, de extrema izquierda y de extrema derecha, el proceso pre-electoral se ha adelantado sin hechos de violencia grave.
Sin embargo, los riesgos persisten y ante los mismos no se debe bajar la guardia por parte de candidatos, autoridades, medios de comunicación y ciudadanía en general. Ojalá estos riesgos no se materialicen.
Adicionalmente, se han realizado una serie de debates con los candidatos a la Alcaldía de Valledupar, a la Gobernación del Cesar, como también en otros municipios del departamento, auspiciados por organizaciones como la Cámara de Comercio de Valledupar, el Círculo de Periodistas de Valledupar, y las distintas universidades, principalmente la UPC, la UDES y la Fundación Universitaria del Área Andina, que se han convertido en escenarios de debates con altura, que, además, han propiciado un interés positivo de la juventud en los temas políticos y que involucran el futuro de su ciudad y su departamento. Estos son hechos positivos que se deben resaltar y conservar.
No obstante lo anterior, hemos conocido de pequeños enfrentamientos entre seguidores de algunos candidatos, que asisten a los debates con propaganda electoral y los ánimos caldeados, inclusive de enfrentamientos entre periodistas colegas de las distintas campañas, otrora amigos.
Estos son situaciones lamentables que se deben rechazar y corregir, procedan de donde procedan. Los vallenatos y cesarenses, en su inmensa mayoría, son personas de bien, cada vez es menor la población analfabeta y – por el contrario- cada vez es mayor la población educada, inclusive que ha tenido oportunidad de acceder a las universidades. No podemos permitir que el debate se torne violento, agresivo, ni siquiera en el lenguaje y el discurso. La razón no la tiene el que más grite o el que más bulla haga.
Por el contrario, democracia significa pluralismo, respeto por la opinión ajena, debate y tolerancia. Y un principio elemental de la democracia es escuchar al otro, con atención, y debatirle, argumentar y contra-argumentar, sin acudir a los agravios, los improperios, la injuria y la calumnia.
Esto es válido hasta al interior de una misma familia. Es posible que el padre vaya a votar por un candidato, la madre por otro y cada uno de los hijos, por otro distinto. El voto es individual y secreto, cada cual tiene su opinión y la misma es respetable; eso es democracia.
Bienvenidos los debates. El diario EL PILÓN, al igual que la gran mayoría de los medios de comunicación de la ciudad, ha propiciado y contribuido a la realización de los mismos. Un resumen de las propuestas de los candidatos se ha publicado en nuestras páginas de opinión y nuestros columnistas de manera libre y pluralista han expresado también sus opiniones.
Pero debemos insistir en que los debates se hagan de manera ordenada, respetando el uso de la palabra, con las interpelaciones del caso, escuchando a los otros y respetando la opinión de los contrarios.  Atrás deben quedar las épocas de los apasionamientos con el tema político, gane quien gane todos seguiremos compartiendo el mismo territorio, los mismos escenarios institucionales y sociales, y seguiremos acá; luego entonces seamos tolerantes, de verdad, democráticos y respetuosos de las opiniones ajenas.
Todos y cada uno de los candidatos y sus seguidores, todos y cada uno de los ciudadanos de Valledupar y el Cesar, tenemos el deber de ser tolerantes y contribuir a que el proceso culmine, el próximo 30 de octubre, en paz y tranquilidad.

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