El economista Jaime Bonet es un conocedor del desarrollo de la región Caribe. Desde la dirección regional del Banco de la República ha realizado investigaciones sobre la realidad de este territorio. En todas queda claro que hay mucho por mejorar.
Bonet, además, tiene un espacio de opinión en el principal diario de Cartagena, El Universal. En una columna de la semana pasada realizó una necesaria, algo odiosa, comparación entre territorios del Caribe y del Eje Cafetero. En pocas palabras, la conclusión es que nos tomaron ventaja. Nos quedamos atrás.
“En días pasados tuve la oportunidad de visitar parte de la Zona Cafetera y unos 15 días después Corozal y Mompox. Con diferencias en sus paisajes, los dos territorios muestran la belleza de nuestra geografía y también los contrastes en el desarrollo regional. Mientras la Zona Cafetera continúa con un buen grado de desarrollo y de bienestar económico y social, los municipios costeños que visité siguen mostrando un rezago evidente”, señala el columnista.
Aunque en su ejemplo solo toma dos municipios, el problema es general. Datos marcan que la región Caribe agrupa el 22,4 % de la población, participa en el 15,2 % del PIB, pero tiene el 29 % de los pobres y el 31,6 % de los pobres extremos del país, dos cifras preocupantes.
Incluso, según las cifras de pobreza monetaria en Colombia, para el año 2019, el Caribe registraba altos porcentajes, al punto que todos los departamentos de la región, a excepción del Atlántico, se encontraban por encima del promedio nacional, sin contar que tres de ellos están dentro de los cinco con mayor incidencia de la pobreza. Es claro que los dos municipios que toma el columnista como ejemplos simplemente son el reflejo de nuestra situación.
Y esas condiciones de la región se relacionan con el retraso de algunas obras estratégicas, como los aeropuertos, explica el economista. “Regresé a Pereira después de dos años y me encontré el aeropuerto Matecaña renovado. El cambio en el nuevo terminal es muy positivo, con más espacios y puentes de abordaje. No pude evitar sentir tristeza al pensar que en ese mismo periodo el aeropuerto de Barranquilla sigue en obra y en Cartagena aún no existen puentes para abordar los aviones”.
Y agrega: “El otro contraste es lo bien cuidado que están los pueblos del Paisaje Cultural Cafetero. En primer lugar, han creado un patrimonio cultural que les ha permitido desarrollar un turismo permanente en la zona, donde se brinda una gran atención en unos pueblos pequeños muy bien organizados. Por el contrario, un municipio como Mompox, que posee un patrimonio arquitectónico colonial muy valioso, se encuentra descuidado con sus calles rotas llenas de polvo y barro. Si bien se encuentra en buen estado la Albarrada, el resto de las calles se encuentra en condiciones lamentables. Con la riqueza patrimonial e histórica de Mompox, es para que estuviera como una tacita de plata”.
Pero, ¿cómo explicar estas diferencias? Para Bonet la respuesta es simple: “Estos contrastes probablemente tienen sus orígenes en las diferentes gestiones que desarrollan los gobiernos locales en las dos zonas”. Todo pasa por la buena gestión, y eso empieza por elegir bien.











