En un acto cargado de compromiso ciudadano y preocupación colectiva, en las oficinas de EL PILÓN, con ocasión del fin de septiembre, mes del Patrimonio, se creó la Asociación de Vecinos de la Calle 15, delimitada entre las carreras Cuarta y Novena. A la cita asistió el 90% de los propietarios, residentes, comerciantes y pequeños empresarios, también la Diócesis, AVIVA, Academia de Historia, La Filarmónica, universidades e instituciones de formación como la UDES, ESESCO y ESTEC, quienes, con un sentido de urgencia, elevaron su voz para rescatar de las ruinas al que alguna vez fue el orgullo arquitectónico y cultural de la ciudad: el Centro Histórico.
La creación de esta asociación no es un simple trámite burocrático, sino una reacción desesperada ante la realidad. Las calles que un día fueron escenario de tertulias, encuentros familiares y actividades culturales, hoy se encuentran desoladas, oscurecidas y dominadas por la inseguridad.
El diagnóstico, la inseguridad reinante: las noches de delincuentes e indigentes que, ante la falta de vigilancia, alumbrado público y actividad, convierten al centro en un territorio hostil. Servicios públicos deficientes: los carros recolectores de basura no cubren todas las calles, dejando los desechos a la intemperie y creando focos de insalubridad, presos de habitantes de calle y perros desperdigadores.






