El consumo de narcóticos y el tráfico de los mismos, alimenta uno de los negocios más grandes de la economía ilegal mundial, al lado de otros problemas como el comercio ilegal de armas, la trata de blancas, el contrabando y la corrupción, entre otros.
Muchos países en el mundo, incluyendo a varios de los Andinos y a Colombia, como productores y procesadores, llevan varios años contribuyendo en la lucha mundial contra las drogas y han puesto una cuota grande, en recursos humanos, económicos, entre otros, en una tarea que ha sido infructuosa a la luz de los resultados obtenidos: el consumo sigue creciendo, el comercio también presenta una dinámica creciente y los costos de la droga, también siguen al alza, y el control lo único que ha dejado es violencia, corrupción y muerte, principalmente en los países productores.
En varias oportunidades, personas e instituciones respetables, principalmente en Europa y los Estados Unidos, han planteado la necesidad de revisar la lucha contra las drogas, tal como se adelanta hoy en día, con el fin de buscar soluciones más efectivas a un problema que tiene tantas aristas, en materia judicial, social, ética y de salud pública, entre otras.
Lo han hecho el premio nobel de economía, Milton Friedman, argumentando que la represión lo único que ha generado ha sido un aumento de los precios de las drogas al consumidor final, corrupción y violencia, en distintos países y varios puntos de la cadena; pero también otras personalidades e instituciones.
Hace dos años, los expresidentes de Colombia, César Gaviria Trujillo; de Brasil, Fernando Enrique Cardozo, y de México, Ernesto Zedillo, plantearon al mundo un documento bien elaborado en el que proponían una revisión de la lucha anti-drogas, con el fin de despenalizar el consumo y promover una nueva estrategia para tratar la adicción y reducir, de esa manera, los fenómenos de violencia y corrupción que afectan a los países productores y procesadores.
“No podemos seguir ignorando el crimen, la violencia y la corrupción, generado por la droga son resultado de una política antidrogas fallida”, explicó, en su momento, el expresidente de Colombia, Cesar Gaviria Trujillo.
Esta vez, la iniciativa planteada por el trío de Cardozo, Gaviria y Zedillo, tiene el respaldo del ex secretario de la ONU, Kofi Anan, el premio nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, el escritor mexicano, Carlos Fuentes, Paul Volcker, expresidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, George Shultz, ex secretario de Estado de los Estados Unidos y Javier Solana, ex representante de la Unión Europea para asuntos exteriores, entre otras personalidades.
Colombia que ha pagado una cuota grande con sangre en la lucha mundial contra las drogas, debe, junto con otros países, plantear ante el mundo una revisión de la política ejercida hasta el momento.
Y así lo ha concebido el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, quien ha dicho que le da la bienvenida al nuevo enfoque en la lucha contra las drogas planteado por esta comisión mundial de expertos y que “Colombia tiene autoridad moral, como ningún otro país, para plantear esta discusión”. “Para nosotros esta lucha contra el narcotráfico ha sido un problema de seguridad nacional, porque ha sido fuente de financiación de todos los factores de violencia y sigue siéndolo”.
Consideramos que los costos en materia de violencia y corrupción de los estados, son más altos que los que tendrían que afrontar las sociedades con un enfoque distinto en la lucha contra las drogas, entendiéndola como un problema de salud pública mundial, regulando estrictamente el negocio y atendiendo al adicto como un enfermo, que merece respeto, seguimiento y oportunidades de rehabilitación y recuperación.
Colombia, la violencia y la lucha contra las drogas
El consumo de narcóticos y el tráfico de los mismos, alimenta uno de los negocios más grandes de la economía ilegal mundial, al lado de otros problemas como el comercio ilegal de armas, la trata de blancas, el contrabando y la corrupción, entre otros. Muchos países en el mundo, incluyendo a varios de los Andinos […]
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