Cuando en el país se habla de finalización del conflicto armado, de víctimas y de entrega de armas de la guerrilla de las Farc como inicio para el largo camino hacia la paz, en el departamento del Cesar se dio un paso importante al realizarse el primer acto público de perdón por parte de un ex paramilitar del frente ‘Mártires del Cesar’, con sus víctimas en el municipio de Pueblo Bello.
Importante porque se puso a prueba la templanza de las víctimas, la eficacia de la Ley 975 de 2005 (Ley de Justicia y Paz) y la sinceridad del victimario, que pidió perdón por los delitos de desplazamiento, homicidios y desaparición forzada cometidos mientras hizo parte de este grupo del Bloque Norte de las Auc.
El perdón es una decisión personal e íntima y no está obligada la victima a aceptarlo si su victimario se lo pide, fue una de las claridades que desde la Unidad de Atención a Víctimas les hicieron a los asistentes a este acto público que ordenó la sentencia de los magistrados del Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá. Hay que reconocer la gallardía de las víctimas, que bien pudieron rechazar este acto frente a frente con su victimario, como lo hicieron las víctimas de Jorge Iván Laverde Zapata, alias ‘El Iguano’, comandante de los frentes Fronteras y La Gabarra de las Autodefensas Unidas de Colombia en Cúcuta, Tibú, La Gabarra y otros municipios de Norte de Santander, que prefirieron hacer un video titulado ‘Que Dios los perdone’ como medida de satisfacción.
