A pesar de todos los avances en materia de comunicaciones que caracterizan al mundo moderno, auspiciado por las nuevas tecnologías y ahora por las llamadas redes sociales, la televisión sigue siendo el medio de comunicación de mayor influencia en el mundo, por el cual se informan la gran mayoría de la gente, principalmente los sectores populares, y también el medio más fácil y “económico” de entretención y manejo del ocio para miles de millones de personas en el orbe.
También en Colombia, obviamente, la televisión es el medio de comunicación de mayor penetración, es decir el que logra la mayor audiencia, y por el cual se informa la gran mayoría de la población, e igualmente el medio de entretención para millones de personas.
Como es bien sabido, desde hace varias años Colombia adoptó un esquema mixto de televisión: dos canales privados de cobertura nacional, un canal privado en Bogotá, otro público; un canal público nacional, otro institucional, otro educativo-cultural, y varios canales públicos privados regionales de televisión. En realidad es pequeña la oferta nacional de televisión, ante lo cual mucha gente busca opciones en las antenas parabólicas, televisión por cable, etc.
En ese orden de ideas, son Caracol Televisión y RCN televisión, los dos canales privados de comunicación de mayor influencia en la información y el entretenimiento de muchas familias colombianas. En el plano meramente periodístico, es decir el relacionado con los noticieros, debemos decir que los dos canales han aportado mucho al desarrollo del periodismo en televisión: realizan tres emisiones diarias; cubren noticias de todo el país y con una gran calidad, desde el punto de vista profesional y técnico.
Comentario similar podríamos expresar en el tema de las novelas o los dramatizados, con una que otras excepciones, ambos canales han desarrollado una alta calidad en la producción de novelas y otros dramatizados, como hoy se le reconoce en toda América Latina. Son producciones que están al mismo nivel de las mexicanas, las argentinas o las de Brasil, por cumplir por el cometido de entretener contando historias agradables para públicos masivos, que es lo que se busca con las telenovelas, géneros que fue muy criticado pero hoy es muy aceptado en la industria cultural y de las comunicaciones.
El gran lunar de ambos canales de la televisión privada nacional está en la falta de periodismo de opinión en es medio, hoy relegado a los horarios nocturnos de menor audiencia; desaprovechando así un medio de comunicación de un gran poder y que, en otras épocas, fue muy poderoso en el país con programas con un alto nivel de periodismo independiente, profundo, crítico y responsable.
Hoy, lamentablemente, en los horarios de mayor audiencia ambos canales están transmitiendo programas superficiales y ramplones, que explotan el morbo de la gente, en algunos casos, o que promueven la burda imitación de los actuales artistas de una manera poco creativa y bastante vulgar.
Somos defensores acérrimos de la libertad de expresión, y de la iniciativa privada, claro está; pero estamos hablando de canales que utilizan el espectro electromagnético y explotan un recurso público. Por todo lo anterior, consideramos que estos programas deberían estar en otros horarios, inclusive sólo para adultos, y estimular en los horarios estelares la presentación de programas de buena factura, ojalá de periodismo de opinión o inclusive programas de concurso, pero que promuevan la cultura, la educación y el deseo de aprender, y no la chabacanería y el mal gusto.
Basura en la televisión
A pesar de todos los avances en materia de comunicaciones que caracterizan al mundo moderno, auspiciado por las nuevas tecnologías y ahora por las llamadas redes sociales, la televisión sigue siendo el medio de comunicación de mayor influencia en el mundo, por el cual se informan la gran mayoría de la gente, principalmente los sectores […]
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