EDITORIAL

Autoregulación y control en las vías

Durante los periodos de vacaciones, y principalmente durante las de fin de año, es común que se aumente la tasa de accidentalidad terrestre en Colombia. En parte, por el incremento del flujo de vehículos y de trayectos, pero también como consecuencia de la falta de una cultura de manejo responsable, por parte de una buena […]

canal de WhatsApp

Durante los periodos de vacaciones, y principalmente durante las de fin de año, es común que se aumente la tasa de accidentalidad terrestre en Colombia. En parte, por el incremento del flujo de vehículos y de trayectos, pero también como consecuencia de la falta de una cultura de manejo responsable, por parte de una buena parte de nuestros conductores, tanto de servicio público como de los particulares.
En efecto, son escasos y ligeros los controles existentes en Colombia a la hora de otorgar una licencia de conducción. Cualquiera que compra un carro y asiste a un curso de pocos días, dictado por particulares, tiene su licencia o pase, como se dice popularmente. Poco o nada se estudia la personalidad del solicitante y menos sus antecedentes personales y judiciales…
En los últimos años ha crecido de manera sustancial el parque automotor, público y privado, en todo el país. En efecto, el año pasado, según un estudio publicado por la firma privada Econometría, en el país se vendieron más de doscientos cincuenta y tres mil ochocientos vehículos, lo que representa un nivel récord en la historia de Colombia. En principio, esta podría ser una buena noticia: hay más colombianos que disfrutan de un carro nuevo y esto se puede interpretar como un indicador de bienestar…
No obstante, la otra cara de la moneda es que país subdesarrollados, como Colombia, no cuentan con una política y una cultura de chatarrización, que facilite sacar de circulación los vehículos que van quedando obsoletos, por el paso de los años.
En ese contexto, a alguno de los honorables padres de la patria se le ocurrió, hace varios meses, proponer el aumento del límite de velocidad en las carreteras de Colombia de 80 a 120 kilómetros por hora, con el argumento del aumento del nuevo parque automotor y de facilitar la movilidad.
Ante la inconveniencia de la norma, y teniendo en cuenta esos dos factores, el aumento en la accidentalidad y el deterioro de la infraestructura vial, el gobierno nacional decidió reducir el límite de velocidad, por medio de un decreto con fuerza de ley, expedido en virtud de la emergencia económica cuya vigencia se extendió el pasado jueves por 20 días más.
En buena hora, el ejecutivo ha hecho esta rectificación. La anterior norma era a todas luces inconvenientes: Colombia no tiene las carreteras con especificaciones físicas que permitan, con seguridad, correr a 120 kilómetros por hora. Inclusive, a 100 kilómetros por hora, en varios de los trayectos de la malla vial nacional es imprudente transitar.
Pero más allá de la norma, cuya entrada en vigencia será muy vigilada a partir de este fin de semana, cuando se registra el primer puente festivo de 2011, queremos llamar la atención sobre la necesidad de respetarla y acatarla, por parte de todos los conductores, sino también destacar la gran responsabilidad que estos tienen en ese aumento en la accidentalidad que se ha registrado, y que ha crecido también en el departamento del Cesar, en parte por el alto tráfico de tránsito hacia Santa Marta, Barranquilla, de gente que viene del interior del país, sino también por el tema del transporte de carbón y otro tipo de transporte de carga en unas carreteras estrechas y con unas especificaciones anticuadas y peligros, ahora en peores condiciones como consecuencia del invierno.
Más allá de unas medidas y unos controles temporales, insistimos, Colombia requiere establecer en una cultura que cree una cultura de respeto en las vías, de prudencia, autoregulación y control, tanto en las zonas urbanas como en las carreteras. Es necesario, inclusive, iniciar con nuestros jóvenes menores de edad una pedagogía y una capacitación temprana sobre la necesidad de conducir de manera responsable, lejos del consumo del alcohol, con una buena revisión técnico mecánica de los vehículos, respetando las normas y fomentando la gran conciencia sobre la responsabilidad que se tiene sobre el mismo vehículo y sus pasajeros, pero también sobre las personas que vienen en otros vehículos en la vía.
En este tema es mucho lo que podemos hacer los medios de comunicación y este diario está dispuesto a contribuir con la necesaria tarea de reducir la accidentalidad en las región y crear una cultura de conducción responsable, con campañas como la de inteligencia vial muy publicitada, por estos días, por el Ministerio de Transporte, por otros medios de comunicación masiva.
La prudencia, la autoregulación y el respeto, insistimos, son esenciales a la hora de viajar, principalmente por carretera, y así contribuir a reducir la accidentalidad y evitarle el dolor y la tristeza a cientos de familias que salen de vacaciones por estos días.

TE PUEDE INTERESAR