EDITORIAL

Algunas tareas pendientes

Terminadas las festividades de navidad y año nuevo, poco a poco los colombianos regresan a su dura realidad. Y vuelven a plantearse las tareas pendientes, principalmente por parte del Gobierno Nacional del que, lamentablemente, las regiones deben esperar tanto en el esquema institucional y administrativo que tiene Colombia. El primer punto de esa agenda, necesariamente, […]

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Terminadas las festividades de navidad y año nuevo, poco a poco los colombianos regresan a su dura realidad. Y vuelven a plantearse las tareas pendientes, principalmente por parte del Gobierno Nacional del que, lamentablemente, las regiones deben esperar tanto en el esquema institucional y administrativo que tiene Colombia.
El primer punto de esa agenda, necesariamente, tiene que ser el tema de la seguridad que se viene deteriorando en algunas ciudades y poblaciones del país, principalmente en los centros de comercio y en algunas zonas residenciales y con hechos relacionados con delitos menores y el accionar de las llamadas bandas criminales. Insistimos que en este tema falta una mayor articulación entre el gobierno nacional y los gobiernos territoriales, en materia de pie de fuerza, inteligencia, responsabilidades y tareas compartidas.
En segundo término, en nuestra opinión, está el tema de la crisis del sistema general de seguridad social en salud, que sigue en problemas a pesar de algunos cambios y anuncios hechos por el gobierno.

Ahora, son las mismas academias científicas  y profesionales de la medicina las que están hablando de la pobre calidad de algunos de los médicos egresados en los últimos años como consecuencia de la proliferación de facultades de dudosa calidad. Este es un problema que el país debe afrontar con toda la sinceridad y la transparencia del caso, ya que se trata de un asunto que de no comenzar a corregirse pone en riesgo, aún más, la calidad de la salud y la vida de todos los colombianos.
En tercer lugar, está el tema de la atención de los damnificados por el invierno, en todos los niveles; desde las familias pobres que perdieron lo poco que tenían y siguen esperando la ayuda oficial, hasta los campesinos, agricultores y ganaderos que debieron padecer las consecuencias de dos inviernos difíciles y cuyas pérdidas el país aún no ha logrado  cuantificar plenamente.
Capítulo aparte en este tema es el de la reconstrucción de la infraestructura vial del país, carreteras, puentes, acueductos, alcantarillados, entre otras instalaciones, que quedaron seriamente averiadas como resultado de la hora invernal. Lamentablemente, en esta materia la acción del gobierno ha sido muy lenta y ya no son válidas más excusas y justificaciones.
En el área social, también está el tema de la reforma a la educación superior que quedó pendiente de 2011 y en el cual, esta vez, es el gobierno el que debe liderar y dirigir el debate sobre los cambios que el país requiere para mejorar la cobertura, la calidad y la pertinencia de este nivel educativo. Además se debe incluir el tema de la educación técnica y tecnológica, que se debe articular con el de la educación profesional.
En el área económica, a pesar de las cifras positivas, sería conveniente que el gobierno nacional, con motivo de los nuevos gobiernos territoriales que comienzan, explicara cuales van a ser los criterios económicos para canalizar e invertir los recursos procedentes de las regalías del petróleo y el carbón. Hasta el momento, todo ha quedado en anuncios generales por parte del Ministro de Hacienda y el Director de Planeación, pero falta mucha letra menuda por explicar en materia de distribución de estos recursos que, insistimos, deben beneficiar en primer lugar a los departamentos productores como el nuestro, que además tienen una deuda social bien grande con la gran mayoría de su población.

Sobre este punto, de la relación gobierno nacional –entes territoriales, quisiéramos ver mayor confianza y autonomía de la Nación hacia los departamentos y municipios, en muchos temas, a pesar de la elección popular de alcaldes y gobernadores, vemos una intromisión exagerada e inconveniente de Bogotá en asuntos que deberían ser propios de la autonomía de municipios y departamentos. Cuanto nos falta por avanzar en una verdadera descentralización.
Estos son, a nuestro juicio, algunas de las tareas pendientes del gobierno nacional para 2012, sin duda se quedan otras entre el tintero, pero si se avanzara en las que se han señalado sería mucho lo que se lograría cuando ya llevamos dos años y medio del gobierno del Presidentes Santos.

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