EDITORIAL

Algunas reflexiones sobre la Convención Bancaria (1)

Se llevó a cabo el jueves y viernes de esta semana la 46º Convención Bancaria, en Cartagena, denominada “Rumbo a la Prosperidad”, uno de los eventos económicos anuales más importantes del país. La Convención Bancaria es un escenario propicio para revisar la situación del país y también la del sector financiero, quizás el más importante […]

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Se llevó a cabo el jueves y viernes de esta semana la 46º Convención Bancaria, en Cartagena, denominada “Rumbo a la Prosperidad”, uno de los eventos económicos anuales más importantes del país.
La Convención Bancaria es un escenario propicio para revisar la situación del país y también la del sector financiero, quizás el más importante de la economía por su función clave de canalizar el ahorro, la inversión y el crédito, y por su relación con los otros sectores.
Son muchas las reflexiones que se pueden hacer de la Convención Bancaria, por la coyuntura económica internacional y también por la situación de la economía de Colombia, que se ha vuelto atractiva en el concierto de América Latina y del mundo, por aspectos que comentaremos en estas notas editoriales.
En primer lugar, es necesario advertir que la coyuntura internacional es complicada, principalmente por la situación de varias economías de Europa, como es el caso de Grecia, Irlanda, Portugal y España, que presentan un panorama complejo en sus sectores fiscales y financieros, por la falta de prudencia en ambas áreas y también por la rigidez de la misma Unión Europea, hoy en una verdadera prueba de fuego.
De igual manera, es frágil la situación de la economía de los Estados Unidos, que presenta un desempleo alto y un escenario de desaceleración, que tiene serias implicaciones para América Latina y el resto del mundo.
Esa situación económica mundial tiene varias repercusiones en economías como la de Colombia, a través del comercio, el sector financiero y la inversión extranjera, principalmente.
Paradójicamente, esta vez las noticias desalentadoras proceden de las economías avanzadas y las noticias esperanzadoras de los llamados mercados emergentes, como es el caso de Colombia.
Por muchas razones nuestro país se presenta como una de las economías más atractivas de la Región, gracias al manejo prudencial de su macroeconomía, al reconocimiento de muchos aspectos positivos del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, y también a la confianza que inspira la administración de Juan Manuel Santos Calderón.
Las cifras sobre crecimiento económico, superior al 5% en el primer trimestre de este año, el buen comportamiento de la inflación y las reformas que el presente gobierno viene adelantando hacer de la nuestra una economía muy atractiva, respaldada ahora por la calificación de tres reconocidas firmas expertas en el tema y también por el crédito puente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
No obstante lo anterior, esas condiciones no quieren decir que todo  sea color de rosa. Por el contrario, es mucho lo que falta por avanzar en el tema de la reducción del déficit fiscal y en la calidad del gasto público, el tema de infraestructura, que lleva décadas rezagadas, la necesidad de mantener los logros en materia de seguridad, y la urgencia de intensificar los programas de lucha contra la pobreza y la marginalidad, para llevar a más hogares los beneficios de ese crecimiento económico que debería ser mayor si queremos avanzar en temas como el empleo y la misma inequidad.  Sobre la gran mayoría de estos temas gruesos hay consenso entre el gobierno, los banqueros, empresarios  y expertos.

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