Día a día crecen las críticas al gobierno nacional por la manera lenta como se ha atendido a los miles de colombianos afectados por la pasada hora invernal.
Y la lentitud ha estado fundamentada en el temor que los recursos financieros y en especie, destinados a las familias damnificadas, no lleguen a donde tienen que llegar y se pierda por las oscuras y grandes cañerías de la corrupción, más aún en un año electoral.
No obstante, el temor a la corrupción no puede justificar las ineficiencias que se puedan estar presentando en el proceso de atención a los afectados, principalmente a los de la Costa Atlántica, ni mucho menos en las ayudas a los cultivadores, ganaderos, y campesinos, que vieron perder buena parte y en algunos casos todo su patrimonio, por este inclemente invierno, el más fuerte y devastador de los últimos años.
A lo anterior, hay que agregarle los daños a la infraestructura, principalmente en vías de los departamentos y municipios, situación que afectó y sigue afectando el proceso de abastecimiento de alimentos y de otros productos básicos y de primera necesidad.
El gobierno designó al ex banquero, Jorge Londoño, para coordinar todo el proceso de reconstrucción, pero los recursos no fluyen con la agilidad requerida, a pesar de la buena fama del ejecutivo paisa.
Pero no ha concluido aún el sufrimiento de miles de familias, algunas de las cuales lo perdieron todo y no han podido regresar a sus casas, y ya algunas autoridades del gobierno nacional han advertido a los Gobernadores y Alcaldes sobre la necesidad de adoptar los correctivos del caso, tomar las medidas de prevención pertinentes, comenzando por poner a funcionar, en serio, los Comités de Prevención, y realizar, con la debida anticipación, las obras urgentes de infraestructura, en las orillas de los ríos y en las zonas más vulnerables, que se requieren para evitar que el invierno nos vuelva a jugar una mala pasada.
Alerta por el dengue
Y con las lluvias llegan también muchas epidemias, ante las cuales las autoridades de salud deben advertir e insistir y adoptar los correctivos del caso. Nos referimos específicamente al tema del dengue, en Valledupar, debido a los indicios que se tienen sobre un muerto y otros casos que están aún en proceso de tratamiento.
Se requiere que los médicos generales y los especialistas, ante los síntomas de la posible enfermedad, ordenen – en prevención- los exámenes respectivos, para evitar que mueran personas cuando se sabe, desde el punto de vista científico, que con un tratamiento oportuno se les puede atender y salvar la vida.
Sobre este tema vital, literalmente, se requiere que los médicos estén muy atentos e inclusive pequen por exceso de control y prevención, y no por defecto; ya que este último escenario le puede costar la vida a la persona, particularmente a los niños y ancianos que son más vulnerables a la enfermedad.
En este orden de ideas, es clave y necesaria la colaboración de la comunidad atendiendo las recomendaciones que hacen las autoridades de salud, para evitar la reproducción del temible mosquito, con unos hábitos de aseo e higiene en las casas, principalmente en los sitios donde hay aguas estancadas. El riesgo es inminente y ante el mismo debemos actuar con el fin de reducir y estar muy alertas.
