‘Adiós, adiós, ya se fue el cóndor herido’. Parafraseando esta canción compuesta e interpretada por Diomedes Díaz Maestre, ‘El Cacique de La Junta’, EL PILÓN exalta y reconoce el valor cultural de un grande de la música vallenata, un artista con luz propia que consagró este hermoso folclor desde el norte hasta el sur del hemisferio y atravesó los mares para llegar a tantos países, donde hoy también lloran su muerte.
Una muerte repentina que tiene compungidos los corazones de todo un país, que deja un gran vacío en el firmamento vallenato, al partir el cantante con más carisma que ha tenido el vallenato. Su personalidad, su buen humor, su sinceridad al expresar sus opiniones, su sentido de la solidaridad y su permanente sonrisa que inmortalizó con su famoso diamante incrustado en uno de sus dientes, son los recuerdos que permanecen en la memoria colectiva del mundo vallenato.
Diomedes Díaz, el cantante, el compositor, el verseador, no muere. Sigue vivo a través de todo ese gran legado musical que logró consolidar en más de 40 años de vida artística, una vida que surgió de la nada, pero que logró conquistar por el talento innato que tenía. Un legado que dejó en sus hijos que siguen sus pasos musicales, demostrado con creces en sus trabajos.
