EDITORIAL

Adiós a un rebelde de 99 años

“Veo las noticias y corroboro que es inadmisible abandonarse tranquilamente a la idea de que el mundo superará sin más la crisis que atraviesa. El desarrollo facilitado por la técnica y el dominio económico, han tenido consecuencias funestas para la humanidad”. Ernesto Sabato. El mundo literario y cultural hispanoamericano está de luto. La partida de […]

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“Veo las noticias y corroboro que es inadmisible abandonarse tranquilamente a la idea de que el mundo superará sin más la crisis que atraviesa. El desarrollo facilitado por la técnica y el dominio económico, han tenido consecuencias funestas para la humanidad”.
Ernesto Sabato.

El mundo literario y cultural hispanoamericano está de luto. La partida de Ernesto Sabato, el importante y polémico escritor argentino representa un punto de inflexión para las letras y el pensamiento de esta parte del mundo. A pesar de que el próximo 24 de junio, cumpliría cien años, Sabato era un rebelde, un escéptico y –principalmente- un gran ensayista, considerados por muchos de sus paisanos como la conciencia moral de argentina.
Ernesto Sabato fue un destacado novelista, ensayista y cuentista, cuya obra no ha sido muy extensa, pero si bien profunda en el análisis y reflexión sobre los problemas del hombre contemporáneo.
Había nacido el 24 de junio de 1911 en la ciudad de Rojas , Provincia de Buenos Aires, Argentina. Hijo de inmigrantes italianos, Francisco Sabato y Juana María Ferrari, fue el décimo hijo de once hermanos. Llevaba el nombre de noveno hermano, Ernesto, quien falleció prematuramente y por eso el escritor tenía ese nombre.
A pesar de que se formó como físico y matemático, su mundo finalmente fue la literatura, tanto la ficción, como el ensayo. En este último género fue un maestro, debido a su lucidez y a sus agudos razonamientos.
Fue un hombre de compromisos y rupturas. Vivió comprometido con la libertad, con la lucha contra la opresión y la pobreza, con defensa de un mundo justo y mejor, para todos.
Entre sus rupturas, están la que vivió con la ciencia, cuando se decidió por la literatura en lugar de la física, por influencia del maestro Pedro Enriquez Ureña, como el mismo lo reconoció. Rompió también con el rígido comunismo, cuando pudo conocer de cerca, de primera mano, la dura vida y el fracaso de ese sistema económico en su viaje por los entonces países socialistas.
En 1945 publicó su primer libro, Uno y el universo, una serie de artículos filosóficos en los que critica la aparente neutralidad moral de la ciencia y alerta sobre los procesos de deshumanización en las sociedades tecnológicas.
En 1948 después de haber llevado los manuscritos de su novela a las editoriales de Buenos Aires y de ser rechazado por todas, publicó El túnel, una novela psicológica narrada en primera persona. Enmarcada en el existencialismo, una corriente filosófica de enorme difusión en la época de posguerra.
En 1951 se publicó el ensayo “Hombres y engranajes”. Pero fue en 1961 publicó Sobre héroes y tumbas, que ha sido considerada como una de las mejores novelas argentinas del siglo XX, cuando alcanza su mayor reconocimiento literario.  Se trata de una novela que narra la historia de una familia aristocrática argentina en decadencia, intercalada con relato intimista sobre la muerte del General Juan Lavalle, héroe de la Independencia.
En 1974 publica Abaddón El Exterminador, con la cual ratifica la profundidad de su producción literaria.
Al final de sus días, decide dedicarse al ensayo y al artículo corto, y publica sus memorias bajo el título de “Antes del fin” y en 2000 publica “La Resistencia”.
Se destacó en su actividad política por su lucha contra las dictaduras argentinas, razón por la cual el Presidente Alfonsín le pide que presida la Comisión para investigar las atrocidades de estas y luego de su investigación presenta el informe “Nunca más”.
Fue existencialista y subrealista, en materia filosófica y literaria.  Pero, más allá de su producción literaria y periodística, Sabato fue ante todo un hombre sencillo, con un estilo de vida austero, crítico de la sociedad y la cultura argentina, pero también de problemas generales de la sociedad moderna, como el consumismo, la globalización y la superficialidad de la vida moderna, determinadas por la televisión y las nuevas tecnologías, las injusticias económicas y la violación de los derechos humanos en tantas partes del mundo, entre muchos otros. Vale la pena leer y releer la obra de Sabato, para comprender porque su rebeldía, su oposición a tantas cosas, a pesar de sus 99 años. Paz en la tumba de este gran escritor, patrimonio de América Latina y del mundo.

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