EDITORIAL

A propósito de los Talleres democráticos del Presidente Uribe

Por varias razones, hace mucho rato que Álvaro Uribe Vélez se ganó un puesto en la historia de Colombia: fue reelegido en la Presidencia, realizó un gobierno de ocho años y demostró que si se podía frenar el aumento creciente de la subversión. Además, su administración se caracterizó por un estilo particular, cercano a la […]

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Por varias razones, hace mucho rato que Álvaro Uribe Vélez se ganó un puesto en la historia de Colombia: fue reelegido en la Presidencia, realizó un gobierno de ocho años y demostró que si se podía frenar el aumento creciente de la subversión.
Además, su administración se caracterizó por un estilo particular, cercano a la gente y con una gran capacidad de comunicación con la ciudadanía, en general, y en particular con los sectores populares.
El expresidente Uribe Vélez ha decidido seguir haciendo política, por medio de los llamados talleres democráticos, que tienen mucho parecido con los famosos consejos comunales que realizaba con muchos éxitos en materia de comunicaciones, y que le permitieron mantener una altísima popularidad y gobernar como si estuviera siempre en campaña. Era su estilo.
La realización del sexto taller democrático, acá en Valledupar, el pasado sábado, fue una demostración de que Uribe sigue gozando del aprecio de mucha gente en esta región del país, de personas que le agradecen lo que hizo en materia de seguridad y a las cuales les gusta su estilo coloquial y frentero.
El Taller Democrático realizado en la capital del Cesar, organizado por las directivas del Partido de la U, y en particular por el médico Faruk Urrutia, trató sobre tres importantes temas para el futuro del Cesar: Seguridad democrática, empleo y desarrollo, y competitividad.
Los tres temas son tan complejos que cada uno amerita un taller por separado. Adicionalmente, sería bueno que los talleres fueran más académicos y de debate, que ejercicios políticos internos del Partido de la U.
Es evidente y comprensible que el ex presidente Álvaro Uribe Vélez esté defendiendo, su obra de gobierno, que el mismo resume en el trípode de la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social.
El ex mandatario aprovechó su estancia en Valledupar para expedir un comunicado al país, en el cual explica los argumentos por los cuales, en su concepto, en el país no se debe hablar de conflicto armado. Según su tesis, en Colombia lo que hay es una minoría terrorista, las FARC y lo que queda del ELN, que atacan a un gobierno democrático y legítimo. Tienen mucha fuerza los argumentos del señor expresidente, pero somos de la tesis de que hablar de conflicto armado no significa, necesariamente, reconocerle estatus político y de beligerancia a las organizaciones antes mencionadas.
La ciudadanía cesarense, como el resto del país, le reconoce al Presidente Uribe su indudable éxito en la lucha contra la subversión; pero en materia de la lucha contra el narcotráfico, la delincuencia común y ahora las llamadas bandas criminales, son muchos los retos que tiene el país.

La política de seguridad, llámese democrático o como se quiera llamar, debe ser una política de Estado, que se debe fortalecer y articular con una acción más vertical de la justicia. El país no puede permitir, como hoy está sucediendo, que mientras la Policía captura a un raponero, atracador o ladronzuelo, este salga a las pocas horas o a los pocos días por decisión de la Justicia. Se requiere aplicar todo el peso de la ley, a todos los delincuentes, y que estos sepan que la acción del Estado es fuerte y eficaz.
En materia de desempleo y desarrollo, otro de los temas claves del Taller Democrático en mención, es de destacar la importancia que Uribe le da al empleo para la gente joven, con el apoyo del Sena, para convertirlo en un instrumento que sirva para combatir la pobreza, pero también para evitar que mucha gente joven termine enrolándose en la filas de la guerrilla o la delincuencia, por falta de opciones laborales. También es grande su preocupación sobre el tema de la informalidad.
Uribe llamó la atención al grupo de parlamentarios del Cesar, de quienes pidió una mayor participación en el Congreso y una gestión más proactiva en defensa de los intereses de la región. Asunto que hemos señalado desde estas mismas páginas.
Sobre la organización de este sexto Taller Democrático, desarrollado en Valledupar, debemos destacar el trabajo de sus organizadores, pero consideramos que estos ejercicios podrían ser más productivos si la temática fuera más específica y la metodología incluyera una relatoría de las conclusiones.
Finalmente, consideramos que los planteamientos y reflexiones expuestas en ese foro del Uribismo, por parte de muchos dirigentes del departamento, no todos militantes de la U, deberían ser escuchadas con mucha atención por parte del gobierno del Presidente Santos. Valledupar y el Cesar quieren y necesitan un mayor acompañamiento y apoyo del actual gobierno nacional.

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