Manuel Zapata Olivella: trotamundos, más no turista, polifacético, médico y escritor controvertido. Su trasegar no iba en busca de diversión, sino tras algo indefinido, sin un derrotero, ni un centavo en los bolsillos. No hay en la literatura colombiana una vida más rica en valentías, en aventuras que la de él. Caminó por carreteras, selvas y despeñaderos, por mar y ríos. A propósito le vienen muy bien los versos de Lansgston Hughes con quien tuvo gran amistad es Estados Unidos:
“He contemplado ríos, viejos, oscuros, con la edad del mundo/ y con ellos tan viejos y sombríos/ el corazón se me volvió profundo”.
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