Un “¿qué trajiste?” puede ser suficiente para comenzar una conversación y, con ella, una amistad. Así lo vivió Ruth Abello en el Trueque Literario, un espacio al que ha asistido varias veces y donde, además de intercambiar libros, ha conocido a otras personas con quienes comparte el gusto por las historias. Este 30 de octubre, la actividad volvió a reunir a lectores en el auditorio de la Cámara de Comercio, como parte del cierre del Posfelva.
Más allá de encontrar una obra para llevar a casa, el encuentro abrió la posibilidad de reconocer a quienes han participado en otras ocasiones, conversar con nuevos asistentes y descubrir intereses comunes. Para Abello, ese es uno de los principales valores de la jornada: “Para mí el trueque literario es una experiencia muy bonita porque nos permite no solo encontrar nuevas historias, sino encontrar nuevas amistades”.
Una comunidad que crece entre conversaciones
Abello llegó temprano. La curiosidad por los libros que habían llevado las demás personas dio paso a las preguntas y, después, a una conversación que fue sumando participantes. Algunas caras ya le resultaban conocidas de encuentros anteriores; otras comenzaron a serlo ese día.











