CRÓNICA

La dura lucha de Teodolinda por la dignidad de su pueblo Chimila

En silencio, y con malicia indígena, una mujer se la jugó por sus congéneres tocando puertas de las autoridades para dejar de deambular por distintas zonas de los departamentos del Cesar y Magdalena. Ella buscaba tener su propio territorio y conservar sus tradiciones que con el paso de los años se han ido perdiendo.

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La dura lucha de Teodolinda por la dignidad de su pueblo Chimila

La dura lucha de Teodolinda por la dignidad de su pueblo Chimila

Por: Juan

@el_pilon

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Teodolinda Gastelbondo Pertuz, ‘La Cacica Chimila’, es una indígena noble, valiente y con un corazón más grande que la Sierra Nevada de Santa Marta. En el boscoso paisaje donde vive, la diversidad cantarina de los pájaros embellece los amaneceres mientras el viento fresco se desliza desde la cumbre de los cerros.

Allí, esta gran mujer de baja estatura mide su grandeza por acciones, y no precisamente de los pies a la cabeza. Esta dinámica líder logró reunir, hace diez años, en 200 hectáreas a 26 familias pertenecientes al pueblo indígena chimila, o ‘Ette Ennaka’, vocablo que traduce ‘Gente propia’.

Lea también: Defensoría aseguró que no se afectará la autonomía de los pueblos indígenas

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Temas tratados
  • Ette Ennaka
  • Indígenas chimilas
  • Teodolinda Gastelbondo

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